2/28/2017

Si África es rica, ¿por qué los africanos son pobres?

Tiene las mayores riquezas del mundo pero la pobreza más grande del planeta

Adolfo Miranda Sáenz



África es un continente rico, pero no lo son los africanos. Níger es un país rico en uranio (el combustible de las centrales nucleares), la República Democrática del Congo lo es en casiterita (de la que se extrae el estaño), en coltán (usado en electrónica), en oro, cobre y diamantes, al igual que lo son la República Centroafricana, Chad y Sierra Leona. Estos países son ricos en recursos pero son los menos desarrollados y con más pobreza. África tiene a 38 de los 50 países menos desarrollados del mundo. La mayoría son ricos, pero sus riquezas no mejoran la vida de sus ciudadanos, no llegan hasta ellos, se las llevan las multinacionales explotadoras y -una menor parte- los gobiernos corruptos y “los señores de la guerra” que viven del saqueo.

Europa desde los tiempos del Imperio Romano ha explotado África. Su reparto moderno se dio en la Conferencia de Berlín (1885). Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, España, Italia y Portugal dibujaron las fronteras de los países africanos a su antojo con el objetivo de amasar para sus territorios el mayor número posible de bosques, ríos y yacimientos minerales. Francia se quedó con buena parte de la mitad Norte (Níger, Mali, Mauritania, Senegal) y con los primeros países que baña el Mediterráneo (Marruecos y Argelia). Gran Bretaña se quedó con Egipto y trazó una línea vertical hasta Sudáfrica. A un lado y a otro de esta línea, Alemania y Portugal establecieron sus colonias: Camerún, Ruanda y Namibia para los alemanes; Mozambique y Angola para los portugueses. Libia para Italia. Al Noroeste España. También se erigió la finca particular de Leopoldo II de Bélgica, el Congo Belga, donde 10 millones de africanos murieron extrayendo caucho y minerales para los belgas.

Después de la Segunda Guerra Mundial se inició la independencia de varios países africanos de sus metrópolis europeas –al menos en el papel-. La explotación inmisericorde de África continuó con el proceso privatizador, alegando que  los africanos no saben aprovechar sus recursos y tienen que dejar la explotación a los expertos: las grandes multinacionales de Europa y de Estados Unidos (cuyas grandes corporaciones no podían faltar). De esta forma los gobiernos de Zambia, Costa de Marfil, Ghana, República Democrática del Congo y muchísimos más, recibieron a los “inversionistas” extranjeros, y mientras con una mano les indicaban dónde se encontraban sus recursos, con la otra recogían la ridícula suma que las empresas europeas y estadounidenses decían que valían esos terrenos. No tenían cómo negociar: los precios de las materias primas habían bajado según la conveniencia de las potencias económicas y el FMI presionaba recordándoles que la privatización de sus recursos era condición indispensable para reducir su deuda externa… ¡con las grandes potencias económicas!

Un ejemplo de la explotación europea y estadounidense de África es la denuncia de Amnistía Internacional que revela las condiciones de trabajo de los mineros de la región de Katanga, al suroeste de la República Democrática del Congo: galerías de más de 100 metros de profundidad –prohibidas por el código minero congoleño–, sistemas de ventilación inexistentes o basados en bombas manuales para refrescar el aire, y falta de equipos adecuados: la roca se pica con martillo y cincel, con las manos desnudas, y se respira el polvo en suspensión de las galerías. La mayoría de los accidentes se producen por desprendimientos de tierra y rocas durante la estación lluviosa, que arrastran y sepultan vivos a los mineros, lo que, según la denuncia, rara vez se informa en la prensa internacional.

Al conocer este tipo de información no nos extraña que OXFAM haya revelado que ocho hombres multimillonarios posean la mitad de la riqueza del mundo y que según datos del PNUD el 10% de la población mundial tenga más riqueza que el otro 90%. No podemos dejar de comprender la migración de africanos a Europa y EE.UU. a los que según ACNUR se suman 5 millones de sirios, musulmanes y no musulmanes. Si Europa y los EE.UU. desean parar la migración masiva a sus países, que hagan cosas positivas como devolver a África y sus vecinos del Oriente Medio aunque sea una parte de lo que les han saqueado y paren ya de seguir saqueando, y en cambio realicen verdaderas inversiones abriendo fuentes de trabajo con remuneraciones justas; que cese la explotación de los recursos naturales que hacen compañías europeas y estadounidenses en los países pobres de todo el mundo, incluyendo el petróleo de Irak y Libia, y que dejen de enviar armas e intervenir militarmente en esos países. Que cese la explotación y las invasiones e intervenciones militares. ¿Todavía no saben que su intromisión donde nunca debieron entrometerse es el origen del terrorismo de Al Qaeda e ISIS? ¡El actual orden económico mundial no está bien! ¡Es injusto! No lo digo yo, lo dice el Papa Francisco. Y si no se hace justicia a los países pobres y explotados del mundo, ellos irán tomando la justicia por sus propias manos y nadie podrá detenerlos construyendo murallas en las fronteras ni poniendo barreras en el mar. ¡Se meterán por todas partes! Por cada uno que expulsen cinco más entrarán. La solución es la justicia, porque sin justicia no hay paz. ¡La justicia para todos los pueblos del mundo históricamente explotados, reprimidos y maltratados! ¿Cuándo aprenderán la lección?