5/31/2017

El resistente PLC

¿Qué futuro tiene este partido que ha sufrido los ataques más feroces de poderosos adversarios?

Adolfo Miranda Sáenz

Asamblea de la Juventud del PLC


Pocos partidos han sufrido ataques con tanta saña como el Partido Liberal Constitucionalista, PLC. Espe partido surgió en 1968 como un movimiento dentro del gobernante Partido Liberal Nacionalista del cual luego se separó, como Movimiento Liberal Constitucionalista, MLC, liderado por un prominente líder liberal, Ramiro Sacasa Guerrero, en rescate del liberalismo y de la democracia, oponiéndose al gobierno de Anastasio Somoza Debayle que adoptando posiciones antidemocráticas y represivas llevaba a Nicaragua al caos. Fui Secretario del MLC en Granada y lo representé dentro de la alianza Unión Democrática de Liberación, que después a la vez se integró con sindicatos, el COSEP y el FSLN en el Frente Amplio Opositor. En 1979 celebramos con la mayoría del pueblo la victoria militar conducida por el FSLN y apoyamos como aliados un programa revolucionario de un socialismo moderado que respetaría la propiedad privada y el libre mercado, pluralista y democrático.

Posteriormente el MLC sufrió divisiones internas en cuanto a la estrategia de continuar o no apoyando la conducción sandinista del proceso revolucionario. Esos desacuerdos sumados al fallecimiento de su líder Ramiro Sacasa Guerrero y la ausencia del país de la mayoría de los directivos afectó notablemente al MLC. En 1989 Arnoldo Alemán lideró una iniciativa junto con José Rizo, Lorenzo Guerrero y José Antonio Alvarado, para relanzar al MLC, ahora como partido: PLC. Se integró a la Unión Nacional Opositora que llevó a la presidencia a Violeta Chamorro y a la Alcaldía de Managua a Arnoldo Alemán, aglutinando a los antiguos miembros del MLC con otros liberales y aliados. El PLC ganó durante varios años consecutivos todas las elecciones, fueran elecciones presidenciales, de diputados, municipales o regionales del Atlántico, con el fuerte y popular liderazgo de Arnoldo Alemán. El gobierno de Arnoldo (1997-2002) llegó a ser el más progresista en la historia del país proporcionalmente a los cinco años de su período.

El entonces opositor FSLN realizaba constantes protestas con morterazos y tranques que impedían gobernar al PLC. El FSLN se sentía relegado de las posiciones que le correspondían como segunda fuerza política y que ocupaban -como herencia del gobierno anterior- el Movimiento de Renovación Sandinista y otros pequeños grupos. El PLC convocó a un diálogo al FSLN reconociéndolo como segunda fuerza mediante un pacto que permitió gobernar al PLC y que Nicaragua progresara en paz. Los principales diarios, radioemisoras y TV estaban entonces en manos del MRS y de otros pequeños grupos que orquestaron una feroz campaña llena de medias-verdades y exageraciones contra el pacto, el PLC y Arnoldo. Pero sin el pacto no se hubiera podido gobernar y Nicaragua hubiera caído en el caos.

En 2001 –estando vigente el pacto- Arnoldo Alemán y el PLC llevaron a la presidencia a Enrique Bolaños, quien traicionándolos se alió con los grupos minoritarios y con el FSLN para acusar de corrupción y encarcelar a Arnoldo. La única emisora liberal, La Poderosa, fue dictatorialmente clausurada por orden de Bolaños y brutalmente desbaratada a garrotazos. Convencieron a la administración de George Bush de que Arnoldo y el PLC eran aliados del FSLN y que debía destruirlos. Eduardo Montealegre fue financiado por la administración Bush para encabezar un partido que aniquilara al PLC (ese grupo ha tenido varios nombres,  hoy se llaman CxL). En los juicios contra Arnoldo Alemán y otros PLC en Nicaragua, Panamá y EE.UU. no lograron probar la corrupción que les atribuían y obtuvieron sentencias absolutorias. Pero el daño estaba hecho. El más fuerte adversario que ha tenido el FSLN había sido golpeado. Seguramente hubo corrupción durante el gobierno de Arnoldo, como corruptos hay en todo gobierno, lo cual no lo justifico; pero la corrupción debe combatirse por parejo, no solo contra el PLC inventándole una corrupción de dimensiones fantasiosas.

En 2006 el PLC llevó como candidato al vicepresidente José Rizo, y Bush a Eduardo Montealegre. Cada uno obtuvo más del 30% de votos (sumados serían más del 60%) pero la división (¡no el pacto!) le dio el triunfo al FSLN con el 37%. Desde entonces la oposición al FSLN vino auto destruyéndose, desprestigiándose; el pueblo se desilusionó de ellos y el FSLN ha venido ganando muchas simpatías. Sin embargo el PLC nunca se ha dado por vencido, aumentó su bancada parlamentaria y se prepara para ganar alcaldes y concejales en noviembre. Sigue adelante como el principal partido de oposición (aunque lo nieguen algunos por envidia) a pesar de las calumnias. Hoy es un partido pequeño pero fuerte, organizado, con experiencia política y electoral, llamado a reconquistar la mayoría que ha tenido en distintas épocas, que la ha perdido y siempre la ha recuperado porque ha demostrado saber gobernar, hacer progresar al país y mantener la paz.