7/11/2017

Españoles hartos de “turistas de borracheras”

Adolfo Miranda Sáenz



España está entre los tres países del mundo que reciben más turistas cada año y hasta ahora los españoles estaban muy felices por eso. El turismo es una enorme fuente de dinero que promueve muchísimos negocios y fortalece la economía de un país. Sin embargo un reportaje-documental reciente de la cadena española de TV, Antena 3, ha revelado que está llegando a España un tipo de turistas que resultan no gratos; se trata de jóvenes -unos solteros y otros en pareja- que llegan de países europeos más fríos, como Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Bégica, Inglaterra, Francia, Alemania, etc., así como un buen grupo de los Estados Unidos. Es decir, muchachos y muchachas del Primer Mundo. Son jóvenes de recursos económicos altos o medios –o sea que llegan con suficiente dinero- y en su mayoría blancos. ¿Por qué no resultan gratos?

Según el reportaje de Antena 3 los vecinos de las ciudades y sitios más visitados en Espala por estos jóvenes -sobre todo las playas y ciudades fronterizas- se quejan de que no paran de beber licor y consumir drogas desde que llegan hasta que se van, además de que su comportamiento es propio de personas mal educadas (no es que no tengan formación universitaria o similar, que sí la tienen, sino que carecen del trato y comportamiento propio de la “buena educación”). Sus modales los hace insoportables por la vulgaridad que expresan en un comportamiento tal como subir los pies descalzos a la mesa en los restaurantes o desnudarse completamente en una playa pública que no es playa nudista -sin importarles que haya niños-. Así como la violencia en pleitos entre ellos mismos o contra cualquiera que les haga un llamado de atención, les muestre desagrado o se queje. Muchachos y muchachas por igual suelen incluso desnudarse parcial o totalmente en los bares mientras bailan bajo el efecto del alcohol y las drogas, y hasta llegan a realizar actos sexuales en plena calle, sobre todo por las noches. Además, entre lo más preocupante está que muchos son racistas y actúan con agresividad contra las personas no blancas. Los españoles se quejan del bullicio y el relajo que arman, propio de borrachos drogados y no de jóvenes alegres divirtiéndose, que aunque los jóvenes siempre meten ruido no todos llegan a esos extremos, creo, al menos todavía. No se les debe confundir con los "mochileros" que en su mayoría se portan bien; estos son "niños ricos" que llegan en el caluroso verano del Emisferio Norte a "descuachaflarse" por completo.

¿Por qué los admiten los hoteles, bares, restaurantes, y los toleran algunas autoridades? Aparentemente los euros y los dólares que gastan estos jóvenes son una poderosa razón para tolerarlos. Los propietarios de establecimientos reciben buenos ingresos y los ayuntamientos reciben los correspondientes impuestos. A pesar de que ese “turismo de borracheras” -como lo han bautizado los españoles- deja ciertos ingresos, tiene indignada a la población que ha decidido protestar fuertemente. Los tranquilos y hospitalarios pobladores que siempre han recibido bien al turista que llega a España expresan que el "turismo de borracheras" no es el que deja más dinero, sino el que causa más problemas y gastos, y aleja al turismo de familia y de personas mayores, que es más productivo económicamente.

España es el destino ideal para aquellos jóvenes europeos deseosos de hacer “turismo de borracheras” por su clima, sus bajos precios en alojamiento y alimentación, y sobre todo por vender el licor más barato de Europa. A ellos se le suman algunos jóvenes estadounidenses que visitan Europa y se encuentran a gusto con este tipo de compañía y ambiente. Según Antena 3 a estos grupos no suelen sumársele –con sus excepciones- los jóvenes españoles ni los jóvenes turistas de algunos otros países europeos como los italianos o portugueses, ni los japoneses, surcoreanos, latinoamericanos, entre otros, cuyo comportamiento en general es más moderado, tienen mejores modales y no hacen tanto relajo como aquellos. Por supuesto que al “turista de borracheras” no le interesa conocer las bellezas del país, ni visitar sus museos, sus maravillas arquitectónicas, los centros históricos, ni conocer la cultura española incluyendo su arte y su folklore.

Aunque no todos los jóvenes de los países originarios de los “turistas de borracheras” son así -por supuesto- creo que esos países deben preocuparse de que un sector importante de su juventud, un sector grande de muchachos y muchachas de nivel económico alto y medio del primer mundo, futuros profesionales, empresarios, ejecutivos y políticos de sus países, esté creciendo con alto consumo de alcohol y drogas, indiferencia por la cultura, modales asquerosos y vulgaridad, con un significativo porcentaje de racismo. No conozco soluciones (los expertos deberán encontrarla), pero creo que es un problema grave a considerar seriamente y -por supuesto- evitar que ese “modelo” sea imitado por grupos de muchachos y muchachas de otros países.