7/18/2017

Por qué estoy a favor del canal

Adolfo Miranda Sáenz



¿Usted ha leído con sus propios ojos los documentos legales del proyecto del canal? Creo que que la inmensa mayoría no los ha leído, ni los conoce. Unos apoyan el canal porque confían en el gobierno y otros se oponen porque desconfían del mismo o porque confían más en algunos medios de comunicación y en las personas que han dicho que el proyecto del canal es malo para Nicaragua. Generalmente los medios de comunicación y las personas que en los medios opinan contra el canal tienen -al menos en el fondo- una motivación política, pero a las personas que no simpatizan con el gobierno esos medios y esas personas les merecen más credibilidad que el gobierno sandinista. Quizá Usted es uno de los que cree, por eso, que el canal es malo. Pero... ¡piénselo bien! Si lo que está en juego con el canal para su futuro o para el futuro de sus hijos y nietos, fuera muy importante y valioso, ¿no merecería estudiarlo mejor antes que oponerse solo porque otros -por mucho que confíe en ellos- le digan que el canal es un proyecto malo para el país? Porque, si fuera algo bueno para el país, no es sensato oponerse solo porque el proyecto haya surgido durante un gobierno con el cual no se simpatice. ¡Al menos yo no rechazo el pago de un cheque solo porque no me simpatice el cajero del banco!

Conozco bien toda la documentación del proyecto del canal porque me interesé en leer y analizar detenidamente la legislación y contratos respectivos (están en la web) y creo que es bueno para Nicaragua. No soy sandinista ni funcionario público, tampoco tengo algún “interés personal” en el canal, pero creo que es bueno y que beneficiará a todos los nicaragüenses. Pienso sobre todo en el futuro para mis hijos y nietos, y para todos los hijos y nietos de mi generación, que realmente ya vamos de salida. Conozco los argumentos en contra así como las protestas, encontrando en ello motivaciones y manipulaciones políticas, no argumentos fundamentados. El sentimiento anti canal es un sentimiento anti sandinista porque el proyecto surgió en este gobierno, y por eso lo rechazan más emotiva que racionalmente. Como dije, no soy sandinista, pero me interesa más el futuro de nuestros hijos y nietos qué las rivalidades políticas. Como abogado y periodista he investigado y estudiado la documentación sobre el canal y estoy convencido de que no es cierto que lesione nuestra soberanía o dañe nuestros recursos naturales, ni que beneficie solo a los inversionistas de la empresa concesionaria, HKND, y al gobierno sandinista, ni que será un canal chino y no nicaragüense.

Según los documentos legales, el canal será totalmente de Nicaragua, país que otorga una concesión limitada y por un tiempo determinado a una sociedad anónima organizada por un empresario chino y abierta a socios de todo el mundo que deseen invertir, HKND, para realizar los estudios preliminares, construirlo y operarlo (una práctica universal y normal en obras de gran envergadura o en explotaciones petroleras o mineras). La concesión establece requisitos tanto para protección de Nicaragua, por una parte, como para la inversión de los inversionistas, por otra parte. Los inversionistas tendrán inicialmente el 100% de las acciones; recuperarán su inversión y obtendrán buenas ganancias, pero al Estado de Nicaragua, además de entregarle 10 millones de dólares anuales, le traspasarán el 2% de las acciones cada año. En 10 años Nicaragua tendrá el 20% de las acciones recibiendo el 20% de las ganancias (que para entonces se espera que ya serán muy significativas). En 25 años tendrá el 50%. En 50 años el 100%. La máxima autoridad del canal tiene 3 representantes de los inversionistas y 2 de Nicaragua que deben aprobar por unanimidad las decisiones y si no hubiese unanimidad deberán acatarse las recomendaciones de quien las tenga. Por lo tanto, el Estado está y estará participando en todas las decisiones. En el canal ondeará solo la Bandera Nacional y regirán las leyes y autoridades de Nicaragua. No será una "Zona del Canal" como fue en Panamá durante mucho tiempo, que era territorio de los Estados Unidos. Aquí no será "territorio chino" ni "territorio de HKND". Solo habrán las limitaciones propias y las regulaciones que en sus instalaciones tienen todas las empresas privadas o mixtas.

Nadie invierte 50 mil millones de dólares en un país que no le garantice respeto a su inversión en caso de divergencias, las que se deben someter a una autoridad internacional imparcial. Imagínese que dentro de X años un gobierno decida confiscar el canal sin pagar indemnización alguna. ¿Se van a arriesgar a eso los inversionistas? Obviamente no. Es una práctica mundial aceptar tribunales internacionales como la Corte Internacional de Arbitraje con sede en Londres y la Oficina de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional con sede en Nueva York, que juzgarían cualquier conflicto en relación al canal. Por iguales razones Nicaragua debe responder con su patrimonio en esos casos, lo cual es normal en inversiones de gran magnitud. Pero, no creo que a ningún gobierno futuro se le va a ocurrir hacer algo así, por lo que no deberíamos temer. En todo caso, tendría que haber primero una resolución de esas oficinas de arbitraje internacional.

Sobre posibles daños ecológicos y a la población, no se puede iniciar la construcción mientras no se cumpla con lo mandado como resultado de los minuciosos estudios realizados por la institución más prestigiosa en estos temas, Environmental Resources Management Group Inc. (ERM), con sede en Londres, quien hizo el estudio de impacto ambiental y social, y ahora se está rediseñando el proyecto según sus requerimientos (razón del actual retraso de las obras). A nadie se le despojará de sus tierras, se les ofrecerá un precio comercial o alternativas de permuta y otros beneficios. Solo ante negativas extremas se aplicaría valor catastral. Se construirán nuevas ciudades con escuelas, colegios, centros de salud, hospitales y demás facilidades para la población de la región adyacente y empleados del canal. Por ley, como mínimo, 50% de quienes trabajen en el canal serán nicaragüenses y como máximo 50% extranjeros (de ellos 25% chinos, como máximo) pues aquí no tenemos suficiente personal especializado. Pero nuestro 50% serán 100 mil nuevos empleos para nicaragüenses de todos los niveles (ingenieros, médicos, administradores, técnicos, obreros, etc.)

Antes de creerme a mí o a los que se oponen por sentimientos políticos, le recomiendo leer con sus propios ojos la documentación legal del canal (búsquela en la web) o pídale que la estudie y se la explique un abogado de su confianza sin intereses políticos. Yo estoy convencido de que el canal se hará (una vez rediseñado según las recomendaciones ambientales, técnicas y sociales hechas por los estudios) y de que es bueno para el país. Estoy convencido, no porque le crea al gobierno o a Huang Jing, sino porque he analizado los documentos con mis propios ojos.