4 feb. 2014

¡DE ACTUALIDAD! Los artículos de opinión más recientes

¡El pueblo no está adormecido!

Adolfo Miranda Sáenz


Los políticos del grupo de Montealegre, incluyendo "Vamos con Eduardo", el MRS y sus medios de comunicación que los promueven, dicen que el pueblo nicaragüense está adormecido porque no sale masivamente a las calles a confrontar al gobierno. Pero el pueblo no está adormecido, está convencido de que no tiene por qué
hacerlo. No es que la mayoría de nicaragüenses sean indolentes ni que tengan miedo, sino que tienen una profunda convicción de que la solución a los problemas políticos de Nicaragua no está en la violencia. Pero ese grupo –que afirma con arrogancia ser “la única oposición”- pretende convencernos de que representan a la mayoría y que el camino correcto es la abstención y la violencia. En el periódico que los promueve, en su edición del pasado once de julio destacan declaraciones de uno de sus principales dirigentes, Luis Callejas, diciendo que por haber perdido la casilla electoral del PLI, devuelta a los miembros originales de ese partido, “hay una efervescencia enorme en la población”; y amenaza al país con “un paro nacional, toma de carreteras, plantones” y, además, con “acciones no tan cívicas”. ¿Qué otra cosa debemos entender por "acciones no tan cívicas" que no sea violencia? O sea que ¡están planeando acciones de violencia! Sin embargo, esa "enorme efervescencia en la población" solo la ven ellos, y se contradicen porque, por otro lado, dicen que el pueblo está adormecido. 

Hay políticos opositores que abandonaron el grupo de Montealegre y otros se resistieron a integrarse, pues -según me dijeron algunos de ellos- consideran que en ese grupo se ha impuesto el MRS, integrado por miembros del FSLN que salieron peleados y con un profundo resentimiento, considerando al FSLN sus "enemigos a muerte". Por esos sentimientos radicales -afirman-  algunos entre el MRS tienen tendencia resolver las cosas con la violencia; además de que siguen la ideología, estrategia y tácticas marxista-leninistas. Agregan que con diferentes medidas de presión logran imponer su criterio dentro del grupo que encabeza Montealegre, que pareciera -dicen- un rehén del MRS. Sin embargo -me permito recordar- el MRS nunca ha obtenido más que un 0.5% de simpatía popular. 

El pueblo puede estar en lo cierto o puede estar equivocado en sus percepciones y decisiones, pero no adormecido. La mayoría –tanto los simpatizantes del gobierno como los opositores sensatos- no vamos a confrontarnos con violencia, tranques, asonadas… y mucho menos promover o respaldar un “paro nacional” que destruya los avances económicos y sociales que hemos logrado en 25 años de paz, acabando con el empleo de miles de personas y causándole más pobreza a los pobres. Además, el 81.7% del pueblo aprueba –con razón o sin ella- a Daniel Ortega; el 82.4% se siente satisfecho con la democracia que -según su percepción- hay en Nicaragua; y un promedio del 70% confía en la policía y el ejército. ¿Cómo vamos a confrontar a tantos que piensan así? Y si esas personas están equivocadas, ¿vamos a convencerlas de lo contrario con violencia?

El grupo minoritario que se auto llama presumidamente “la única oposición” no quiere reconocer las encuestas, a pesar de estar demostrado que las tres empresas que han hecho encuestas en Nicaragua coinciden. Son similares los datos de Borge y Asociados, CIC-Gallup y M&R, de los cuales solo M&R es nicaragüense. Es imposible que las tres empresas encuestadoras estén "compradas", ni es posible que pasen por alto medidas profesionales para evitar distorsiones. Por ejemplo, la famosa Gallup tiene un inmenso prestigio mundial y una gran experiencia. Lo que pasa es que a algunos políticos les molestan los resultados y en vez de analizarlos para mejorar sus estrategias prefieren no oír al pueblo que les dice que el 92.3% no quiere confrontaciones. Un 48.2% considera que la oposición debe
contribuir a la estabilidad del país, y un 36.7% cree que debe dialogar y negociar con el gobierno. Podemos o no estar de acuerdo en cómo y cuándo hacerlo, pero no podemos ignorar lo que el pueblo pide. Sin embargo, esa minoría que se arroga ser “la única oposición” y usurpa el derecho de hablar por todos, ve espejismos de multitudes siguiéndolos mientras continúan con su viejo discurso de los años 80, que hoy, cuando vivimos en otra realidad, a pocos atrae. Al 79.3% le preocupan los problemas económicos (empleo, costo de la vida, servicios básicos) y no relacionan sus problemas con las situaciones meramente políticas que solo al 1.2% le parecen importantes. El grupo auto proclamado como “la única oposición” promueve la abstención y la violencia como única alternativa y sigue obviando lo que a la mayoría del pueblo le preocupa e interesa, como los programas sociales y el desarrollo económico que produce empleos. ¿Cómo los van a apoyar? 

Pero dichosamente ellos no son “la única oposición”, y tampoco son “la mayoría opositora”. Los 778.889 que votaron por el PLI en 2011 no lo hicieron por sentir simpatía por los candidatos. El PLI de Montealegre tiene varios años marcando solo 3% de simpatías. En el 2011 la oposición simplemente no votó a favor de alguien sino en contra del
Frente Sandinista. En cambio, el PLC ha venido marcando en las encuestas de los últimos años  el doble de simpatías que el PLI. Hay millares de opositores e independientes buscando opciones para depositar su voto por aquellos candidatos que han decidido concurrir a las elecciones y no quedarse en la vera del camino. No por “zancudos”, sino porque actúan responsablemente, sabiendo que mediante el voto se podrán ganar espacios legítimos para llevar adelante una lucha opositora verdaderamente cívica, que es la única posible en nuestra realidad. Millares de opositores saldrán pacíficamente a respaldar a Maximino y a votar por los candidatos del PLC. ¿Pueden ganar? Es difícil, pero ¡nada es imposible en política! Aunque en el peor de los casos al menos nuestro voto servirá para que exista una oposición legal, articulada, parlamentaria, que pueda levantar la voz incluso en la Asamblea Nacional; señalar y reclamar con todo derecho cualquier abuso del gobierno; hacer propuestas sobre los temas que preocupan al pueblo, presentar soluciones y alternativas... ¡ser una alternativa! No se puede "defender el voto" si no votamos.

El Nuevo Diario (Managua)
26 de julio de 2016

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Otro tema:

¿Quién no quiere tener paz en Nicaragua?

Adolfo Miranda Sáenz



Entre 1977 y 1990 Nicaragua vivió 13 años horribles, llenos de odio, muerte y miseria. Una  época con mucha sangre derramada, muchas lágrimas y empobrecimiento. El monstruo de la violencia se apoderó de nuestro país. Unos años antes, en 1972, Nicaragua había sufrido el terremoto que destruyó Managua causando 10 mil muertos. Estábamos tratando de reponernos de aquella catástrofe cuando dos guerras seguidas tiñeron la tierra con la sangre de 65 mil muertos (25 mil combatientes y 40 mil civiles) y 150 mil heridos y mutilados. Primero fue la revolución sandinista para derrocar a Somoza y después la guerra de la resistencia contra los sandinistas.

En las ciudades y montañas murieron millares de somocistas, sandinistas, contras, sin partido… ¡de todo! Los 25 mil muertos entre los combatientes fueron jóvenes y adultos del Frente Sandinista, de la Guardia Nacional, de la contra y del Ejército Popular Sandinista -algunos voluntariamente emplantillados y otros llevados por el servicio militar obligatorio, muchos arrancados de los brazos de sus madres, apenas de 16 años, y devueltos en ataúdes sellados por el estado de descomposición de sus cadáveres-. Entre los 40 mil civiles muertos se cuentan ancianos y niños. Y entre los 150 mil heridos y mutilados hubo tanto combatientes como civiles; ancianos, adultos, jóvenes y niños. ¡Y todos eran hermanos nicaragüenses!

Pero no solo muerte trajo la guerra. Trajo también muchísimo odio y la peor hambre en nuestra historia. Hubo ejecuciones y destrucción por los diferentes bandos, y hubo ocupaciones y confiscaciones de propiedades. Los grandes, medianos y pequeños productores no podían producir porque unos fueron despojados y otros no tenían cómo hacerlo en medio de un terrible caos económico, con una economía centralizada copiada de los países comunistas, que fracasó, y con una guerra que llevó a la quiebra al país con 36.000% de inflación. No había suficiente arroz, frijoles, maíz… No había suficiente comida; no había medicinas; no había casi nada… ¡Y seguíamos matándonos! Nicaragua retrocedió medio siglo, a los niveles de los años 30, y quedó con una inmensa deuda externa. Muchos se fueron. Los que tenían dinero se fueron a una vida muy cómoda. Los que no tenían dinero se fueron a vivir con sacrificios pero huyendo de la guerra. Otros nos quedamos y somos testigos de aquel horror. Algunos lo recordamos, otros parece que lo olvidaron y millares no saben lo que fue aquella pesadilla porque vivieron fuera, eran niños o no habían nacido.

¿Querrá alguien que eso vuelva a ocurrir? La inmensa mayoría no; pero hay insensatos que creen que nuestras actuales contradicciones políticas se resolverían solo con el país convulsionado, con confrontaciones violentas. Aunque esos, que son dirigentes políticos con recursos económicos, cuando las cosas se ponen feas son los primeros en irse del país dejando a la gente matándose. Si volviera la violencia, ¿cuántos nicaragüenses más morirían? Las balas y bombas no distinguen. Podría tocarle a usted o a mí, o a nuestros seres queridos. ¿Cuántos quedarían sin padre o sin madre? ¿Cuántos perderían a sus hijos? ¿Otra vez…? ¿Y otra vez el odio… el hambre…? Los 6 millones de nicaragüenses todavía tenemos consecuencias de aquellas desgracias: 1.500.000 pobres que viven con menos de un dólar por día; y entre ellos 400.000 extremadamente pobres que viven con menos de 0.75 c/dólar por día. Además, 1.200.000 desempleados, subenpleados o con empleo informal. 

Sin embargo, gracias a 25 años de paz, el país ha ido recuperándose poco a poco, progresando con trabajo e inversión nacional y extranjera. Estamos creciendo económicamente según el BID, el FMI y el Banco Mundial. Se nota en los repartos residenciales que crecen más cada día, en los edificios de oficinas y apartamentos, hoteles, bancos y otros que se levantan aceleradamente, en más de 25.000 autos nuevos que se venden cada año, en los restaurantes de distintos niveles y centros de diversión llenos, en los nuevos centros comerciales y más industrias. En la ampliación de calles y buenas carreteras. La agricultura y la ganadería también van muy bien. Sobre todo aumenta el turismo. Todo eso produce empleos y mejoría en la vida de millones. Lo que aún se debe corregir es una mejor distribución de los ingresos, para que ese progreso llegue más a los más pobres. Un progreso que se debe más a los 25 años de paz y a la empresa privada nacional y extranjera, que a los gobiernos, cuyo aporte principal es dejar trabajar (aunque hay importantes quejas de dependencias que cometen abusos y arbitrariedades, como la DGI, DGA y algunas alcaldías, como la Dirección de Urbanismo de la Alcaldía de Managua). Pero, ¿quisiéramos retroceder? ¿Queremos confrontaciones, violencia, guerra, etc. de nuevo en Nicaragua? ¿Queremos que quiebren esos negocios, la gente pierda sus empleos y los pobres padezcan más hambre? ¡No!

¡Estamos obligados, por encima de todo, a preservar la paz! ¡Todos!

El gobierno: con políticas que den estabilidad económica y social, con transparencia, respetando los derechos humanos y la institucionalidad democrática. 
Los políticos: actuando con responsabilidad, criticando con firmeza pero objetivamente, siendo propositivos y dispuestos a dialogar con los adversarios para llegar a acuerdos en bien del país. 
Los medios de prensa: informando la verdad completa, sin manipularla, sin promover el odio, sin llamar a la violencia directa o indirectamente, y sin denigrar al país con mentiras y exageraciones que perjudican a Nicaragua, especialmente a los pobres y desempleados que necesitan de mayor inversión y fuentes de trabajo. 

¡65 mil muertos ya fueron suficientes! Resolvamos nuestras contradicciones políticas pacíficamente, cívicamente. Dialoguemos entre los nicaragüenses, sin usar la violencia; busquemos como llegar a acuerdos patrióticos, a compromisos mutuos; aunque sea el camino más largo, difícil y frecuentemente incomprendido. Que se fortalezca el diálogo entre el gobierno y los empresarios y se haga igual en lo político mediante el diálogo entre el gobierno y la oposición después de las elecciones de noviembre. Como un buen paso, importante, necesario, acudamos a votar, bajo cualquier circunstancia, en las elecciones de noviembre. Solo mediante el voto la oposición ganará espacios políticos legítimos para la lucha cívica.

El Nuevo Diario (Managua)
19 de julio de 2016

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Otro tema:
Cómo fue la Guerra Fría 
y cómo terminó

Adolfo Miranda Sáenz



La Guerra Fría fue un enfrentamiento entre los Estados Unidos y la Unión Soviética iniciado al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando los soviéticos ocuparon  los países de Europa Oriental que habían liberado de los nazis, mientras que las fuerzas estadounidenses ejercieron su influencia política y establecieron sus bases militares en Europa Occidental, Turquía, Japón y otros países. Alemania fue dividida en dos por EE.UU. y la URSS. Ambas superpotencias querían implantar su hegemonía en todo el planeta. Ninguna de las dos atacó jamás militarmente a la otra, razón por la que el conflicto se denominó “Guerra Fría”.

Los Estados Unidos iniciaron la Guerra Fría con ventaja porque en su territorio nunca se combatió, mientras la Unión Soviética sufrió la invasión de las tropas alemanas nazis que destruyeron centenares de ciudades soviéticas y sitiaron Leningrado y Moscú. Después los soviéticos expulsaron a los nazis persiguiéndolos por Europa hasta tomar Berlín, logrando su rendición. Pero la guerra destruyó casi toda la infraestructura de la Unión Soviética: el tendido eléctrico, el telégrafo, las carreteras, las vías de ferrocarril, aeropuertos, fábricas, centros de estudio y hospitales. Europa, incluida Rusia, fue arrasada; la destrucción fue inmensa. Los campos agrícolas quedaron incultivables, minados. Murieron 20 millones de soviéticos (la mayoría de sus profesionales, técnicos, juventud y de su fuerza laboral en general). Soldados estadounidenses murieron 200 mil. Estados Unidos quedó intacto y surgió fácilmente como una superpotencia económica y militar.

Se les llama superpotencias a la Unión Soviética (hoy a Rusia) y a los Estados Unidos por tener el mayor poder militar del mundo y el poder nuclear de destruir el planeta si se diera un enfrentamiento entre ellos. Un ataque nuclear de uno contra otro sería suficiente para acabarlo, pero antes de recibir las bombas el atacado tendría capacidad de disparar las suyas y así ambos se destruirían. ¡Y se destruiría la vida en la Tierra! China, Inglaterra y Francia son también potencias nucleares, pero no superpotencias.

La Guerra Fría creó la “carrera armamentista” debido a que ninguna de las dos superpotencias podía permitir que la otra la superase de tal manera que pudiera destruirla sin ser destruida a la vez. Mantener ese “equilibrio” implicaba billonarios gastos militares. Para 1980 los gastos militares representaban el 25 % del PIB soviético, a costa de privarse de bienes de consumo para los ciudadanos e inversiones en obras civiles. Los gastos de la Guerra Fría, sumado a que la economía centralizada –comunista- resultó un fracaso, implicaban mucho sacrificio para el pueblo soviético. En 1985 Mijaíl Gorbachov se convirtió en el líder de la Unión Soviética y decidió implementar cambios profundos. A lo interno, las reformas llamadas “perestroika” (reestructuración), permitiendo la actividad económica privada y la inversión extranjera, e implementando cambios democráticos, dando los primeros pasos en la transformación de un Estado comunista en un Estado socialdemócrata. En política exterior Gorbachov decidió acabar con la Guerra Fría.

La Guerra Fría también implicaba para Estados Unidos vivir bajo el temor permanente de un ataque soviético y tener que destinar billonarios recursos a la carrera armamentista, además de que la Guerra de Vietnam le había ocasionado inmensos gastos y un alto costo político, pues la derrota sufrida había causado gran desaliento en el pueblo estadounidense, había debilitado su influencia en el Tercer Mundo y enfriado las relaciones con sus aliados de Europa Occidental. No era la Guerra Fría de ningún beneficio para ninguna de las dos superpotencias. Gorbachov propuso a Ronald Reagan un diálogo para terminar con esa “guerra” que ninguna de las dos superpotencias podía ganar y que solo ocasionaba inmensos gastos y tensiones. Después de inicialmente negarse, Reagan finalmente aceptó el diálogo propuesto. Se reunieron ambos cuatro veces: en Ginebra (Suiza), Reikiavit (Finlandia), Washington y Moscú. Al final acordaron un mutuo desarme, eliminando los misiles balísticos y de crucero nucleares o convencionales cuyo rango estuviera entre 500 y 5.500 kilómetros, limitar la producción de más armamento y destruir la mitad de los arsenales nucleares de cada uno, estableciendo mecanismos para evitar confrontaciones y comprometiéndose a no imponer ningún sistema político-económico a otros países, respetando la autodeterminación de cada nación. El 3 de diciembre de 1989 Gorbachov y el sucesor de Reagan, George Bush padre, declararon en la Cumbre de Malta “el fin de la Guerra Fría”. Las dos superpotencias llegaron a compromisos mutuos para convivir en paz.

Mientras tanto, en Rusia se continuó profundizando la perestroika. Gorbachov consideró que Rusia hacía demasiados sacrificios para mantener los subsidios a los países aliados de Europa del Este, sobre todo con el suministro de gas y petróleo a precios bajos. También consideró que movilizar un gran número de tropas fuera de sus fronteras era un gasto muy elevado. Además, la ventaja estratégica de 
una defensa militar basada en “países satélites”, concebida después de la Segunda Guerra Mundial en 1945, medio siglo atrás, era ya irrelevante dado el avance logrado en cohetes de largo alcance; por lo tanto, los soviéticos decidieron liberarse de una carga pesada y declararon oficialmente que no intervendrían en los asuntos internos de sus aliados en Europa del Este. Sin el apoyo soviético a sus gobiernos, los pueblos de los países de Europa del Este fueron uno tras otro siguiendo el ejemplo de Rusia dejando el comunismo por un socialismo democrático. En algunos casos hubo resistencia de la “nomenklatura” gobernante y el cambio fue violento, en otros la transición fue pacífica, como en Bulgaria, donde tuvieron su propia “perestroika” y continuó el mismo gobierno cambiando de comunista a social demócrata. En Rusia un grupo de generales trató de darle un golpe de Estado a Gorbachov que finalmente fracasó por la presión popular y el respaldo del ejército al líder ruso. Finalmente cada país de los que integraban la URSS fue independizándose. Rusia, interna e internacionalmente, fue reconocida como sucesora de la Unión Soviética y dueña de los bienes que tuviese la URSS en el extranjero. Hoy Rusia y Estados Unidos siguen siendo las únicas dos superpotencias en el mundo y mantienen un equilibrio en armamento, pero sin las tensiones ni peligros de la Guerra Fría.

El gran artífice del final de la Guerra Fría y la transformación de Rusia y demás países de Europa del Este, fue Mijaíl Gorbachov, un gran estadista visionario y decidido a cambiar las cosas que no estaban bien, todo lo que no funcionaba y no convenía a su amada Rusia ni al mundo. La humanidad nunca podrá agradecerle lo suficiente a Gorbachov por el inmenso bien logrado, que incluso puede haber significado la salvación de nuestro planeta.

El Nuevo Diario (Managua)
13 de julio de 2016

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Otro tema:

¿Debe apoyar la oposición al PLC?

Adolfo Miranda Sáenz



Cuando se habla del PLC para algunos es sinónimo de corrupción y pacto. No pretendo convencerlo de lo contrario, pues sería una discusión inútil. Hay demasiados prejuicios. Al PLC lo masacraron y siguen denigrándolo tanto en la prensa sandinista como en la prensa opositora, aunque ningún gobierno haya estado libre de corrupción y todos los políticos hayan pactado con el Frente Sandinista. Pero, ¿no será hora de olvidar el pasado y ver el futuro? Estamos perdiendo las opciones políticas viables y quizá la única que nos quede sea el PLC.  

En 1990 la Unión Nacional Opositora, UNO, le ganó las elecciones al Frente Sandinista gracias a dos factores: 1) El temor a continuar la guerra y el servicio militar obligatorio. 2) La unión de 14 partidos opositores: Partido Liberal Constitucionalista, Partido Liberal Independiente, Partido Neoliberal, Alianza Popular Conservadora, Acción Nacional Conservadora, Partido Nacional Conservador, Movimiento Democrático Nicaragüense, Partido Integracionista de América Central, Partido de Acción Nacional, Partido Democrático de Confianza Nacional, Partido Popular Social Cristiano, Partido Social Demócrata, Partido Socialista Nicaragüense y Partido Comunista de Nicaragua.

Ninguno tenía muchos simpatizantes y su candidata, doña Violeta Chamorro, no entusiasmaba. Pero ganaron. La mayoría de los votantes por la UNO no votaron a favor de alguien, sino en contra del FSLN. Incluso algunos sandinistas votaron por la UNO contra el servicio militar obligatorio. Todo eso fue posible porque los opositores -desde la derecha conservadora hasta la izquierda comunista- se unieron dejando atrás sus diferencias. Entre ellos se tenían mucha desconfianza; algunos fueron aliados de los sandinistas y otros fueron financiados por la administración Reagan. Tenían muchas contradicciones y rivalidades. Unos atacaban el pasado de los otros; unos con acusaciones de vende patria o marionetas de los gringos; otros con acusaciones de colaboracionistas, pactistas, zancudos, etc. Pero acordaron un “perdón y olvido”, una especie de “amnistía” entre todos los opositores para poder unirse. Así pudo ganar la UNO.

Después del gobierno de la UNO ganó las siguientes elecciones el Partido Liberal Constitucionalista, PLC. Desde el triunfo de la revolución en 1979 ningún partido más que el FSLN había tenido la capacidad política, la organización y las simpatías logradas por el PLC. Aunque algunos siguieron votando solo en contra del FSLN, millares lo hicieron también por simpatía hacia el PLC que ganó dos elecciones presidenciales y de diputados, más varias elecciones municipales y también regionales de la Costa Caribe. El PLC era el partido más fuerte de Nicaragua y el FSLN pasó a ser segundo.

Por las razones en que no nos ponemos de acuerdo –unos dicen que por el pacto y otros sostenemos que fue por la división- la cosa es que el PLC fue desplazado del gobierno por el FSLN, y la oposición se dividió y subdividió en pequeños partidos y grupos. Lo más trágico es que la falta de unidad está haciendo desaparecer nuestro sistema de partidos al quedar los partidos opositores tan reducidos que la amenaza de su extinción es evidente. Esto no conviene al país. Se acabaría el sistema democrático que requiere de partidos opositores que tengan al menos una mínima fortaleza. Según tres encuestadoras serias ningún partido opositor ha obtenido durante los últimos dos años más del 6% de simpatizantes que obtuvo el PLC, seguido del PLI con 3% y después varios partidos que no llegan siquiera al 1%. En intención de voto el PLC y el PLI (de Montealegre) marcan un empate del 5.6% c/u. El FSLN, en cambio, tiene 65% de intención de voto y Daniel Ortega tiene 81.7% de opinión favorable.

Debemos ser objetivos y no seguir negando lo que tres encuestas serias vienen coincidiendo en indicar durante años (M&R, Borge y Asociados, CID-Gallup). Podemos discutir si el pueblo está equivocado, engañado o manipulado. Pero no podemos negar que –por la razón que fuese- la mayoría  le da su respaldo al FSLN, mientras nuestros partidos tienen muy poco respaldo popular, y los “sin partido” también se han venido reduciendo. En las encuestas el PLC ha marcado más simpatías entre los partidos opositores, seguido por el PLI (de Montealegre), y últimamente estaban ambos empatados en “intención de voto” (antes de la candidatura de Maximino Rodríguez). ¡Es importante no engañarnos!

Ante las elecciones de noviembre la oposición tiene dos caminos: 1) LA ABSTENCIÓN, APOSTANDO POR LA VIOLENCIA. Abstenerse es un inmenso error universalmente comprobado (la oposición venezolana –por ejemplo- se arrepintió amargamente una vez que lo hizo) y el 99% de los opositores no quiere la violencia, ni cree en una violencia que resultaría un fracaso por falta de apoyo popular. Daniel Ortega tiene 81.7%  de simpatías (aunque no sea lo mismo que “intención de voto”). ¿Quién, con cinco sentidos va a ir a confrontar con violencia en las calles –o en el campo- a un gobierno con esa popularidad, merecida o inmerecida? ¡No seamos ingenuos! 2) LA LUCHA CÍVICA. Que solo puede darse participando en las elecciones, se tenga o no confianza en ellas. Para poder reclamar después, primero hay que participar. ¿Cómo? ¿APRE? ¿ALN? ¿Partido Conservador? Ninguno tiene ni 0.5% de simpatías. Y el grupo de Montealegre se niega a concurrir en otra casilla que no sea la que ya no tiene, del PLI. ¿Qué queda?

Por las razones que fuesen, la realidad es que no se ven opciones opositoras electorales con alguna fortaleza mínima, más que el PLC que tiene excelente organización, experiencia y casilla sólida. Si en 1990 todos los opositores se unieron votando en la casilla de la UNO olvidando el pasado para ver hacia el futuro, es hora de hacer lo mismo. Es necesario que todos los opositores apoyen al PLC, y atraer a los “sin partido”, votando en la casilla de la única opción con posibilidades, el PLC. Es la única alternativa que queda para que gane un candidato honesto y aceptable para todos, como Maximino Rodríguez, o al menos –si no se obtuviera la presidencia- mantener un bloque opositor respetable, con un caudal de votos significativo que le de autoridad para reclamar, protestar y hacer oposición cívica respaldada en el voto popular, con opción a seguir creciendo si practica políticas que atraigan al pueblo, y competir por el poder. ¡Votar por el PLC es hacer posible que no se pierda la esperanza!

El Nuevo Diario (Managua)
5 de julio de 2016

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Otro tema:


La otra cara del caso 
PLI-Montealegre

Adolfo Miranda Sáenz



El licenciado Eduardo Montealegre vivía en EE.UU. estudiando o dedicado a negocios financieros, hasta el triunfo de la UNO en 1990 cuando vino a fundar un banco. Entró al PLC como ministro en los gobiernos de Arnoldo Alemán y de Bolaños. Abandonó el PLC y fundó “Vamos con Eduardo” promocionando su candidatura presidencial. La administración Bush por medio del embajador Trivelli “apadrinó” su candidatura en la casilla de ALN en 2006 dividiendo el voto opositor en dos mitades, entre el PLC y ALN, dándole el triunfo a Daniel Ortega.

Montealegre y su grupo maniobraron para desplazar a los fundadores de ALN y quedarse con la dirección del partido, pero el conflicto se resolvió a favor de los miembros originales. Montealegre regresó como candidato del PLC para Alcalde de Managua en 2008. Después él y sus seguidores se fueron al PLI donde también maniobraron para quedarse con la dirección desplazando incluso a su líder histórico doctor Virgilio Godoy Reyes. La Sala Constitucional de la Corte Suprema recibió recursos de amparo de varios  viejos directivos que reclamaban ser los legítimos. Los magistrados Rafael Solís y Francisco Rosales en enero pasado les pidieron reunirse para que arreglaran esa disputa entre ellos. Montealegre respondió: “No me voy a reunir con esos payasos”. En marzo el magistrado Rosales dijo que al fin tuvieron dos reuniones, “pero no llegaron a un consenso, aunque nos pidieron que les permitiéramos resolverlo entre ellos antes de las elecciones”. El 25 de abril el magistrado Solís dijo: “No podemos seguir con el caso del PLI pendiente porque es un año electoral y tendremos que resolverlo”. Uno de los que recurrieron de amparo, Valmor Valladares, le pidió dialogar a Montealegre, respondiendo éste: “No tengo nada que hablar con Valladares, él es aliado de Alemán; que vaya a poner sus condiciones al PLC”.

El 25 de mayo Francisco Rosales afirmó: “La Corte tendrá que resolver la litis del PLI antes de la campaña electoral. Vamos a reunirlos de nuevo para encontrar una salida de consenso; primero vamos a escuchar a Eduardo Montealegre”. Éste respondió llamando “garrapatas” y “satélites del FSLN” a los otros, agregando: “Ni siquiera nos interesa discutir el tema”. Así llegó junio cuando se dio la resolución declarando como legal la directiva que preside el doctor Pedro Reyes. Por lo tanto, conociendo esta historia, no se puede decir que la resolución de la Corte fuera ninguna “sorpresa” ni que tampoco fuera “de última hora”.

Montealegre, su grupo y aliados -respaldados por medios de comunicación abiertamente parcializados- afirman que “a la única verdadera oposición no le permiten participar en las elecciones, dejándola sin casilla”. Sus afirmaciones son arrogantes y no dicen la verdad. Ellos pueden participar en las elecciones… si quisieran. El Partido Acción Ciudadana (PAC) de su aliado Moisés Hassan tiene casilla y según resolvió la Corte solo tienen que realizar una asamblea para elegir una directiva que sustituya a las dos que estaban en pugna. La ahora directiva oficial del PLI presidida por Pedro Reyes siempre les ha pedido unirse, y el PLC mediante un comunicado oficial sigue insistiéndoles en aliarse.

Tenemos 15 partidos legales en Nicaragua y varios son aliados del FSLN. Pero existen al menos seis partidos opositores con casilla: PLC, PLI, PAC, Partido Conservador, Alianza por la República (APRE) fundado por bolañistas, y ALN. Negarlo y decir que solo el grupo de Montealegre es “la única verdadera oposición” es una actitud muy soberbia. Aunque haya quedado en segundo lugar hace ya cinco años, el PLI en los últimos años -bajo la dirección de Montealegre- ha marcado apenas un 3% de simpatizantes (la mitad del 6% del PLC), y Montealegre tiene hoy un índice de opinión negativa –de desagrado- del 70.7%. Ese grupo político no es “la única verdadera oposición”. Es solamente uno más entre varios pequeños partidos, movimientos y grupos.

No ha sido el PLI con Montealegre ninguna alternativa seria, nunca presentó opciones –ni siquiera sus diputados lo han hecho en la Asamblea- para resolver los problemas que interesan a los nicaragüenses: desempleo, costo de la vida, servicios públicos, seguridad ciudadana, respuestas a la juventud, etc. No tiene popularidad. Si no, ¿dónde están las multitudes de seguidores que dicen tener? Como dijo recientemente el Señor Obispo de León, Monseñor Bosco Vivas: “Está quedando un partido único no por culpa del gobierno, sino porque no hay otros partidos que tengan la capacidad de presentar alternativas serias”.

¡Claro! Ese es el resultado de las divisiones, subdivisiones, pleitos, campañas difamatorias y “canibalismo político” en que vive la oposición; en muchos casos causados por el licenciado Eduardo Montealegre.

El Nuevo Diario (Managua)
28 de junio de 2016

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Otro tema: 

El comunicado de los obispos

¿Usted lo leyó completo? ¡Muy pocos lo leyeron íntegro! Solo leyeron lo que publicaron los periódicos... ¡según sus intereses! Eso pasa siempre. ¿Vale la pena que nuestros obispos se esfuercen por publicar documentos que casi nadie lee y que muchos manipulan? 



Adolfo Miranda Sáenz

Me pregunto cuántos habrán leído completo, íntegramente, el comunicado de la Conferencia Episcopal del pasado martes 14 de junio. Tengo la impresión de que fueron muy, pero muy pocos. Y quienes lo leyeron con espíritu de reflexión buscando encontrar en él orientaciones pastorales que iluminasen su actuar como ciudadanos, son muchísimo menos aún; realmente poquísimos. Posiblemente algunos lo habrán podido escuchar íntegro en alguna emisora de radio o TV (si es que alguna -fuera de las estaciones católicas- lo transmitió completo), pero solo oirían una lectura rápida quedando en la memoria dos o tres frases que particularmente les interesaba escuchar, desligadas del contexto. No es lo mismo oír la lectura de un comunicado que leerlo, y mejor todavía reflexionarlo.

¡Es una lástima! Porque ese comunicado refleja amor por el pueblo, sabiduría y preocupación por la paz y la vida democrática de Nicaragua.  No condena a nadie. No toca ningún tema específico de tantos que hay, polémicos, dónde unos grupos defienden una postura frente a otros; evitando así tomar partido y caer en un plano que pudiera ser –y que gracias a Dios no es- politiquero. Pero expresan el aprecio que tiene la Iglesia por la democracia y el pluralismo político que es incompatible con toda idea de partido único. Manifiestan su deseo de unas elecciones libres y transparentes con observación nacional e internacional. Consideran que varios sucesos recientes han inquietado y confrontado a muchas personas y hacen una exhortación respetuosa al presidente y a todos los políticos para que cada cual desde su posición actúe anteponiendo el bien común a los intereses particulares y se eviten situaciones tales como el abstencionismo y –sobre todo- la violencia.

No pretendo hacer un resumen del comunicado –ningún resumen es apropiado en estos casos- sino destacar la importancia de leerlo y reflexionarlo; pero leerlo todo, íntegro, completo –al menos los católicos-. Porque lastimosamente ha sucedido lo que siempre sucede con las cartas pastorales y comunicados de nuestros obispos, que muy pocos las leen y la gente se queda con lo que de ellos dicen los periódicos o comentan por las emisoras de radio y TV. Siendo sinceros y claros en este tema, debemos destacar cómo aquellos medios de comunicación que están altamente politizados, definidos en determinada línea política, manipulan a su antojo lo dicho por los obispos destacando una frase, una oración, un párrafo o un tema fuera del contexto del documento, desvirtuando así su espíritu constructivo para “llevar agua a su molino”. Destacan lo que les interesa, minimizan lo que no les interesa, publican fragmentos intercalados con comentarios de terceros, publican titulares subliminales, etc. ¡Hay muchas técnicas para manipular! Y son muchos los católicos que leen y escuchan esos medios de comunicación y se quedan solo con eso, creyendo que sus obispos los están guiando, orientando hacia lo que aquel medio astuta y taimadamente les dice. Luego vienen los políticos en sus entrevistas y discursos manipulando y citando frases aisladas de los obispos, unos para reforzar sus posiciones y otros para criticar a nuestra Iglesia.

Los obispos tienen que orientarnos pastoralmente en nuestra vida política; pero, quizá –digo yo- sería bueno considerar otros métodos para ese magisterio en particular. Porque es interesante ver cómo los que demandan y presionan porque se emitan documentos públicos sobre temas políticos son los políticos y sus medios afines; ¡incluso con exigencia! Al menos yo –me perdonan si me equivoco- no veo a sacerdotes, religiosos, laicos comprometidos, ministros de la comunión, catequistas, agentes de pastoral, jóvenes de la pastoral juvenil, es decir, al pueblo católico practicante, a la mayoría de nuestros fieles, pidiendo pronunciamientos mediáticos de nuestros obispos sobre temas políticos. Sí veo demandándolos a gente muy polarizada y a ciertos medios interesados en manipularlos.

El Nuevo Diario (Managua)
21 de junio de 2016

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Otro tema:


La mayor estupidez política de la historia

El verdadero origen del terrorismo de Al Qaeda e ISIS,
y de la migración masiva de musulmanes árabes
a Europa y resto del mundo



Adolfo Miranda Sáenz

Por las redes sociales circulan fotos de barcos repletos de inmigrantes árabes musulmanes desembarcando en Europa con el título de “Fotos que atemorizan”, refiriéndose a una supuesta “invasión musulmana”. Pero yo me pregunto: ¿Cuándo empezó esta migración masiva de musulmanes sirios, libios, iraquíes y algunos otros? ¿Qué situaciones se dieron para que esto esté sucediendo ahora? ¿Dónde está el origen o la causa de esta migración? Antes de la invasión a Irak y del derrocamiento de Sadam Husein por EE.UU. y algunos países de Europa, antes de los ataques a Libia y del derrocamiento de Kadafi, antes del apoyo político y en armas a los sirios enemigos del gobierno de Bashar, antes de que EE.UU. y algunos países de Europa se entrometieran de esa manera en el Medio Oriente, ¿se daban acaso esas migraciones masivas? ¡Por supuesto que no! Dicen que las dictaduras de Husein, Kadafi y Bashar eran terribles, pero la gente no se iba de allá en estampida como ahora, huyendo de las bombas, la metralla, el hambre, el terror. Yo no sé si la mayoría de la gente de Irak, Libia y Siria estaban contentas o no con sus gobiernos, pero es seguro que no huían tan aterrorizados como ahora antes de que los EE.UU. y Europa invadieran o se entrometieran en sus países. ¿Cuántos de ellos mueren en el mar durante el intento de huír? ¿No hemos visto incluso fotos de pequeños bebés ahogados apareciendo en las costas europeas?

Algunos dicen que las invasiones o ataques contra Irak, Libia y Siria han sido "acciones defensivas de los EE.UU. y Europa" para protegerse de gobiernos terroristas. ¡Pero eso es un contrasentido! ¡Afirmar tal cosa es un verdadero disparate! Al contrario, los terroristas de Al Qaeda estaban reprimidos por Husein, Kadafi y Bashar, sus peores enemigos. Pero los EE.UU. y Europa atacaron a esos enemigos de Al Qaeda fortaleciendo a los terroristas. Lo peor de todo es que Husein, Kadafi y Bashar también tenían enjaulada, controlada, reprimida, a una fiera, un monstruo poderoso y temible: ISIS. Esos terroristas siempre odiaron a los gobiernos de Husein, Kadafi y Bashar porque los terroristas sunitas yihadistas han querido implantar su propio Gran Estado Islámico y los gobiernos de Irak, Libia y Siria los contenían. ¡Habían sido su muro de contención! Pero EE.UU. y Europa liberaron y armaron a la fiera cuyas mayores víctimas ciertamente ni siquiera son estadounidenses y europeos, sino millares de musulmanes pacíficos de Irak, Libia y  Siria; una pobre gente que no tiene culpa de huir de sus países obligados por el miedo, el hambre y la violencia que existe como consecuencia de las acciones que fortalecieron a ISIS realizadas por algunos gobiernos de EE.UU. y Europa, porque hay que aclarar que no son acciones de los ciudadanos estadounidenses o europeos, sino de sus gobiernos; y no de todos los gobiernos, sino de algunos. Pero los ciudadanos son al fin y al cabo responsables del gobierno que tienen cuando votan y eligen a un presidente, a un senador o a un diputado.

No existe ninguna "invasión musulmana”. Son seres humanos aterrorizados huyendo de la muerte, tratando de salvarse con sus familias. Las únicas verdaderas invasiones fueron las de EE.UU. y Europa al Medio Oriente. ¿O ya olvidamos los bombardeos a Bagdad y a Trípoli que veíamos “en directo” sentados frente a nuestra TV? ¿Los tanques de EE.UU. entrando en ciudades iraquíes? ¿El ahorcamiento de Sadam Husein en vivo y a todo color? ¿A los marines dueños y señores de Irak? ¿Los mortíferos misiles cruzando el cielo de Libia? ¿Ya olvidamos cómo EE.UU. y Europa armaron hasta los dientes a los terroristas de Al Qaeda e ISIS para derrocar a Husein, Kadafi y Bashar? ¡Esas sí fueron invasiones e intervenciones! Y toda causa tiene sus efectos… ¿o no? ¿Pensaban que no iban a haber consecuencias? Hoy EE.UU. y Europa deben tratar humanitariamente a la pobre gente que está migrando ¡por culpa de ellos!

Además, los EE.UU. y Europa tienen que enfrentar hoy un peligrosísimo terrorismo criminal ¡que ellos mismos crearon y fortalecieron! ¿Sabe Usted cuál es el origen de Al Qaeda? Ronald Reagan fundó Al Qaeda en Afganistán en 1981 como un aliado contra la URSS y armó hasta los dientes a Osama bin Laden, dándole millones de dólares, todo ello con ayuda de sus aliados, los terribles dictadores de Arabia Saudí, la familia Saudí o Saudita (ese es el único país que lleva el nombre de la familia que los tiraniza); posteriormente George Bush hijo y sus aliados en Europa invadieron Irak en 2003 (mintiendo criminal y cínicamente sobre supuestas armas nucleares y químicas que se probó que no existían y que Bush lo sabía) y así Bush fortaleció a Al Qaeda y a ISIS… ¡Eso fue después del 9/11! ¡Es increíble que Bush atacara y matara a Sadam Husein, el peor enemigo de Osama bin Laden y Al Qaeda después que éstos atacaron a los EE.UU. el 9/11! ¡Es increíble que liberaran y fortalecieran a los ISIS! ¿No es criminal lo que hicieron? Bush mintió a su propio pueblo en los EE.UU. y al Congreso de la Unión para atacar a Irak; millones de personas fueron y todavía son víctimas de sus actos: estadounidenses, europeos, árabes... ¿no debería estar preso ese criminal? ¿No hizo más daño Bush que Sadam o Kadafi al propio pueblo de los Estados Unidos? 

Esa política intervencionista y bravucona propia de algunos políticos republicanos creó y fortaleció al enemigo más terrible y difícil de combatir para los EE.UU. por sus peculiares características: el terrorismo. Es más fácil combatir a un enemigo visible que cuando ataca trata de matar pero no quiere morir, que a un enemigo "invisible" que no se sabe dónde está ni cuándo, dónde y cómo va a atacar sorpresivamente, y que está dispuesto a morir, es más, no le importa morir. La migración masiva y el fortalecimiento del terrorismo son dos terribles consecuencias de la política internacional más estúpida de la historia, porque fueron situaciones y organizaciones creadas sin necesidad por los gobiernos de naciones que hoy tienen que sufrir las consecuencias junto a otras naciones inocentes. 

¿Podrá tomar conciencia de esta realidad la gente buena y noble que son la mayoría de los estadounidenses y europeos, y sabrán escoger mejor a sus gobernantes en el futuro, y reparar el daño que algunos de sus anteriores gobiernos han causado? ¿Dejarán de seguir engañados ingenuamente  por un falso patrioterismo, por la borrachera de sueños imperiales y delirios de grandeza, alentados por algunos medios masivos de comunicación que se prestan a ello por defender grandes intereses económicos? ¿Dejarán algunos de ver ingenuamente -como los han acostumbrado- a un "comunista" en cada persona que dice la verdad histórica?

El Nuevo Diario (Managua)
1 de junio de 2016
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Otro tema:
Qué dijo el Papa sobre los divorciados vueltos a casar

Adolfo Miranda Sáenz
Una versión resumida se publicó en
El Nuevo Diario (Managua)
23 de abril de 2016





La Iglesia Católica enseña la indisolubilidad del matrimonio “hasta que la muerte los separe”, pero no excomulga  a nadie por divorciarse y casarse de nuevo civilmente. Sin embargo, aunque no estén excomulgados, vivir en una segunda unión es considerado como una situación irregular, o sea que implica una situación objetiva de pecado. Pero el Papa Francisco ha recordado que la Iglesia Católica distingue diferentes grados en la culpa subjetiva que tiene cada persona en relación a los pecados, culpa que por diferentes factores pudiera estar atenuada. La norma de la Iglesia es “no estar en pecado grave” para recibir la Santa Comunión, pero el Papa pide discernir pastoralmente si en algunos casos las personas en situación irregular, como los divorciados y vueltos a casar, no tienen culpa grave de estar en tal situación y por consiguiente no estarían en pecado mortal.

Dentro de la comunidad católica ha habido costumbres y personas que actuaron con crueldad hacia esas personas. Las costumbres en algunos casos fueron más allá de la norma, y de manera puritana e inmisericorde durante mucho tiempo algunos actuaron como nunca lo hubiese hecho Jesucristo, y trataron a esos hermanos como personas indignas de acercarse a los templos, participar de la vida de la Iglesia e incluso hasta se llegó a negarles la amistad.

Hoy el Papa Francisco, de acuerdo a lo recomendado por los obispos en el Sínodo sobre la Familia, ha puesto las cosas en su lugar actuando con la misericordia con la que el mismo Cristo actuaría. En su Exhortación Apostólica Postsinodal “La alegría del amor” el Papa presenta una amplia visión sobre la familia, su realidad actual, sus desafíos, su vocación, el amor fecundo dentro del matrimonio, las crisis, angustias y dificultades, el noviazgo, los hijos, la homosexualidad… entre muchos temas importantes. Pero donde más expectativas se han creado es en el tema de los divorciados vueltos a casar.

El Papa ha destacado la indisolubilidad del matrimonio, aunque nos recuerda que solo es indisoluble un matrimonio válido, ya que existen casos de nulidad en que por diversas razones un matrimonio nunca existió, fue nulo. La Iglesia hoy tramita más fluidamente las declaraciones de nulidad. Pero en caso de matrimonios válidos que por diversas razones terminaron en divorcio, el Papa llama a actuar con la misericordia de Jesús en el trato a los divorciados vueltos a casar civilmente. Llama a recibirlos en la Iglesia con amor y respeto como miembros de la comunidad cristiana, con derecho a participar en las celebraciones e incluso realizar algunas tareas dentro de las parroquias. Recibirlos como familia: juntos padre, madre e hijos, insistiendo en que no están excomulgados.

Sobre si pueden o no comulgar, el Papa llama a practicar una pastoral misericordiosa y al mismo tiempo responsable, cuidadosa. El Santo Padre no dice: Sí, pueden comulgar. Tampoco dice: No, no pueden comulgar. Recuerda que hay una norma general que dice: No pueden comulgar los que estén en pecado mortal. El Papa Francisco no dicta una nueva norma, pero saca a luz otra disposición muy clara de la Iglesia que en estos casos se solía pasar por alto, como si no existiese: que pueden existir causas que atenúen o supriman la culpa de una persona por un pecado que implique una acción u omisión grave, pero de la cual la persona pudiera no tener culpa grave; y tomado eso en cuenta llama a los obispos y sacerdotes a un discernimiento en cada caso particular, que tenga en cuenta que las consecuencias o efectos de cualquier norma no necesariamente deben ser siempre las mismas pues el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos. Tampoco en lo referente a la disciplina sacramental, puesto que el discernimiento puede reconocer que en una situación particular no hay culpa grave. Nos recuerda el Papa Francisco que el Catecismo de la Iglesia Católica aprobado por San Juan Pablo II y redactado bajo la dirección de quien después llegó a ser Benedicto XVI, expresa de una manera contundente: “La imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales.” El Papa llama a los obispos y sacerdotes a discernir con las personas en situación irregular si en su caso concreto hay factores (como podrían ser factores psíquicos o sociales) que inciden en que su culpa sea una culpabilidad atenuada por tales factores (el Santo Padre menciona varios ejemplos). En esos casos la persona no estaría en “pecado grave”. Si no están excomulgados ni están en situación de pecado mortal, nada les impediría acercarse al sacramento de la reconciliación y recibir la Santa Comunión. (Aunque quizá, pienso yo, habrán casos en que convendría que inicialmente comulgaran en privado para no escandalizar a “los débiles en la fe” que menciona San Pablo en Romanos 14).

El Santo Padre ha dirigido su Exhortación Apostólica “La alegría del amor” también a nosotros los laicos. Como laico católico la he recibido con alegría y entusiasmo por estas orientaciones de misericordia y justicia para tantos hermanos y hermanas que están en esa situación. La recibo con respeto y fidelidad al magisterio del Papa que me parece haber hablado muy claro sobre el tema sin dejar dudas, y así, con especial cuidado de ser absolutamente objetivo y apegado al texto del Papa, como periodista católico hago estos comentarios que no tienen más valor  que las que puede tener un artículo periodístico. Corresponde únicamente a los obispos, en uso del magisterio a ellos confiado, de acuerdo a su discernimiento y autoridad, dar a los sacerdotes y fieles en cada diócesis las orientaciones sobre las acciones pastorales concretas según la exhortación del Papa Francisco. Estemos, pues, atentos y receptivos al magisterio de nuestros obispos.


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ALGUNOS TEMAS DE 
PERMANENTE ACTUALIDAD:

¿Un socialismo o
diversos socialismos?

Adolfo Miranda Sáenz
El Nuevo Diario (Managua)
1 de marzo de 2016

A veces se puede pensar en el "socialismo" o en la "izquierda" como un tipo específico de ideología política, social y económica, identificándola con el tipo de socialismo o de izquierda que conocemos mejor. Pero en realidad no existe solo un socialismo ni solo una izquierda, sino una variedad donde las diferencias entre uno y otro pueden ser tan grandes como las diferencias que hay entre Fidel Castro y Bill Clinton. En la izquierda del espectro político existen diferentes socialismos, diferentes sistemas sociales y económicos distintos entre sí, pero que tienen en común defender algún tipo de intervención de parte del Estado en la economía y en el sistema social para brindar o facilitar el acceso a los servicios básicos como salud, educación o seguridad social, y regular las relaciones entre empleadores y empleados para evitar abusos e injusticias. Todos se oponen, aunque de diferentes maneras, al liberalismo clásico y al neo-liberalismo que hoy sustentan los partidos conservadores, o sea la derecha política que defiende que la economía y los servicios sociales como educación, salud o seguridad social, deben estar en manos privadas, rigiéndose todo, incluyendo las relaciones laborales, únicamente por las leyes del mercado, sin intervención del Estado.

La diferencia entre los distintos tipos de socialismo está en cómo combinan la intervención del Estado con la propiedad privada y el libre mercado. Entre más intervención estatal promueven, se ubican más a la izquierda. Pero se diferencian también en la forma de organización política, que va desde el sistema comunista de partido único que controla todo mediante una dictadura, hasta la democracia liberal practicada por los social demócratas y los social liberales, con amplias libertades, pluralismo y elecciones libres, división e independencia de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y una oposición que puede actuar como minoría representada, escuchada y no excluida, con derecho a aspirar a convertirse en mayoría y llegar a gobernar.

El comunismo marxista-leninista defiende un socialismo donde el Estado, por medio de un partido único, ejerce el control total de la actividad económica y de la vida social y
política, es el propietario de todos los bienes de producción y planifica toda la economía decidiendo qué, cuánto y cómo producir, y la forma en que los bienes y servicios llegan a la población. No existe mercado libre y se implanta la dictadura del partido único. El comunismo pretende acabar con el sistema capitalista de libre empresa. Un ejemplo de gobierno comunista es el que encabezó Fidel Castro en Cuba y hoy continúa su hermano Raúl Castro.

En cambio, la social democracia pretende eliminar los excesos del capitalismo sin acabar con el mismo. Defiende la empresa privada y el libre mercado, pero con algunas regulaciones a la economía y los servicios sociales, los
cuales considera responsabilidad del Estado, estableciendo normas e impuestos para una distribución justa de las ganancias entre los propietarios, los trabajadores y el Estado que debe garantizar los servicios de salud, educación, pensiones y demás servicios sociales que conduzcan a un “Estado de bienestar”. Defiende la armonía entre capital y trabajo, las libertades públicas y la democracia. Es una izquierda moderada. Ejemplos de gobiernos social demócratas son muchos de los gobiernos democráticos que han habido y hay actualmente en Europa, como el de Francois Miterrand y hoy Francois Hollande en Francia, Gerhard Schroder en Alemania, o Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero en España.
También existe el social liberalismo, el cual surge de la evolución del liberalismo clásico sustentando los grandes principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, pero considerando que los pobres y marginados, debido a su situación socioeconómica, no tienen
verdaderamente libertad para decidir ni igualdad de oportunidades en una economía libre si el Estado no interviene para facilitarles el acceso a los bienes y servicios básicos que no pueden obtener solo con las leyes del mercado. Consideran que la fraternidad solo es posible con justicia social. Defienden la democracia y la libertad. Comparten muchos principios con la social democracia y es también una izquierda moderada o centro-izquierda. Ejemplos de social liberalismo han sido los gobiernos laboristas de Inglaterra (Reino Unido) como el de Tony Blair o el de Gordon Brown, o los del Partido Demócrata de los EEUU, empezando por Franklin D. Rooselvet que aplicando el social liberalismo logró salvar a los EEUU de la "Gran Depresión", y posteriormente otros gobiernos de presidentes demócratas como John F. Kennedy o Bill Clinton.

En cuanto al “socialismo del siglo XXI”, es difícil definirlo. En 1996 Heinz Dieterich Steffan (sociólogo alemán) lo mencionó por primera vez, pero sin definirlo conclusivamente. Hugo Chávez lo

retomó diciendo que “se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”, pero sin explicar cómo se aplican estos conceptos generales concretamente en la práctica económica y en la vida social. En Latinoamerica algunos gobiernos afirman asumirlo, pero su implementación difiere entre uno y otro país tanto económica como políticamente sin seguir una línea ideológicamente definida. Un ejemplo de gobierno "socialista del siglo XXI" es, obviamente, el de Chávez en Venezuela, actualmente encabezado por Nicolás Maduro. Recientemente Heinz Dieterich Steffan ha dicho que el "socialismo del siglo XXI" debe mantener "una constante reformulación"; afirmación que nos aleja aún más de la posibilidad de tener una definición clara del mismo.
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Otro tema:

En Nicaragua: 
Errores estratégicos de la oposición


Adolfo Miranda Sáenz
 Una versión corta de este artículo
fue publicado en El Nuevo Diario (Managua)
2 de febrero de 2016



Para hacer política con éxito se deben usar herramientas científicas en el diseño de buenas estrategias. Herramientas tales como discusiones focales, análisis de marketing o encuestas, diseñando campañas con visión realista, con los pies en la tierra, practicando la realpolitik a partir de conocer bien el pensamiento de los ciudadanos. Pero en Nicaragua los políticos de oposición cometen el error de menospreciar  estas herramientas y hacer cosas contraproducentes ignorando lo que las encuestas revelan. La última encuesta de M&R muestra un abismo entre lo que dicen y hacen los opositores y lo que piensa la mayoría de los ciudadanos. Aunque los opositores tuviesen razón en sus planteamientos y la mayoría de los ciudadanos estuvieran equivocados (que no es el caso analizar ahora), obviamente la estrategia (si es que hay alguna) ha sido equivocada. La estrepitosa baja de simpatizantes tiene otras causas más allá de las divisiones entre liberales.

Hay que decirlo: El Frente Sandinista ha seguido una buena estrategia política (no sé quiénes serán sus estrategas y asesores pero su estrategia es buena) y se han ganado a la mayoría de la gente, sobre todo a las generaciones jóvenes y de clase media para abajo… ¡que son la mayoría! Mientras la oposición se ha quedado practicando una política desfasada, de los años 80. Por otra parte, los empresarios, en otros tiempos llamados "capitalistas explotadores", perseguidos, confiscados... hoy inteligentemente han dejado de ver hacia el pasado y mirando hacia el futuro dialogan y negocian con el gobierno y logran un mejor ambiente para el desarrollo de la empresa privada (aunque todavía subsisten y preocupan situaciones, escollos y problemas por resolver). 

Pero veamos la situación de la oposición política: El principal discurso o bandera de los opositores es que “el gobierno sandinista es una dictadura antidemocrática”. Pero el 52% del 8% que dice simpatizar con los partidos de oposición, y el 87% del 37.6% de independientes (que no tienen simpatía por ningún partido en particular), consideran que en Nicaragua hay democracia, libertad de expresión, de movilización política y de votar sin presiones. El 68% del total de ciudadanos considera que la democracia se ha fortalecido en los últimos cinco años y 82.4% se siente satisfecho con ella.

La oposición dice que la situación económica empeora, pero el 46.9% de la gente dice que comparada con la de hace un año su situación es igual y 38.4% asegura que es mejor. Solo el 14.4% dice que ha empeorado. Los partidos opositores manejan una crítica permanente contra los programas sociales del gobierno, pero 44.5% de la población dice haberse beneficiado de ellos. Entre los beneficiados el 58% no son simpatizantes del Frente Sandinista, sino de los partidos de oposición o independientes. Los partidos rechazan el diálogo y la negociación demonizando la palabra “pacto”, apostando a la confrontación; en cambio el 85% del pueblo les demanda contribuir con la estabilidad, dialogar y negociar con el gobierno.

Los políticos opositores critican al empresariado y particularmente al COSEP por dialogar y negociar con el gobierno y llaman a los empresarios “colaboracionistas y pactistas que velan por sus intereses y no por el país”, mientras el 80.4% de los ciudadanos los considera la principal base del desarrollo económico; el 82% ve con agrado el diálogo Gobierno-Empresarios; el 62.2% ve en ese diálogo la posibilidad de facilitar la creación de empleos y el 54.7% considera que el propósito del mismo es alcanzar el bienestar de la población y la prosperidad del país. Hay muchos otros indicadores de que el discurso de la oposición va por un lado y el pensamiento de la gente va por otro. Por ejemplo, la gran mayoría confía en la policía y en el ejército; o sea, lo contrario al discurso opositor. ¿Cómo va a ganar simpatías una oposición que piensa todo lo contrario de lo que piensa la inmensa mayoría de los ciudadanos del país? Aunque esa mayoría estuviera equivocada, no es atacándola como se van a ganar simpatías, adeptos o –en su momento- votos. ¡La oposición tiene una pésima "estrategia"!

Ingenuamente algunos todavía no creen en las encuestas, menos en que Daniel Ortega tenga una simpatía del 71%. Algunos opositores siguen creyendo ser la mayoría –a pesar de todo- asegurando que la mayoría piensa como ellos porque así lo escuchan de personas de su propio entorno o se guían por lo que publica un diario opositor que llega solo a un reducido segmento de la población. ¿Cuántos compran un periódico en Nicaragua? ¡Menos del 1%! ¡Y otro porcentaje, menor al 1%,  leerá un periódico online!

Cuando tres diferentes firmas encuestadoras como M&R, CID-GALLUP y BORGE Y ASOCIADOS, coinciden en lo mismo con diferencias pequeñas de +/- 5% durante varios años seguidos, ¡hay que creerle a esas encuestas! Si la “estrategia” de la oposición continúa siendo la de cerrar los ojos, negar la realidad y dedicarse solo a “cantarle complacencias” o “endulzarle los oídos” a los ya convencidos opositores, no van a pasar de ahí; la oposición seguirá reducida a la misma pequeña minoría ficticiamente abultada por ciertos medios.

Algunos piensan y actúan políticamente como si estuviéramos en los años 80, pero 25 años después muchas cosas han cambiado y hay que ser realistas; hoy estamos ante situaciones diferentes que requieren una visión y acciones diferentes. La  oposición debe oír a ese 85% del pueblo que en las encuestas les demanda contribuir con la estabilidad, dialogar y negociar con el gobierno. Ese debe ser el primer paso en una nueva estrategia si quieren recuperar la credibilidad y confianza de la gente, sobre todo de la gente joven y de medianos recursos para abajo que son la inmensa mayoría, y así ganar nuevos seguidores y crecer poco a poco. La oposición no debería actuar hoy con el discurso de los 80 pues así se queda estancada en el pasado. Ni siquiera con el discurso de hace diez años... ¡lo pasado ya pasó y hay que mirar hacia adelante! Debería practicar la realpolitik actuando en la política como hoy los empresarios lo hacen en lo económico, y lo hacen con éxito. Sin dejarse chantajear por pequeños grupos de resentidos ex sandinistas que no suman ni el 0.3% (aunque hacen mucha bulla), ya sean de un partido o de algunas ONGs, que más que lucha cívica quieren pasarle cuentas a sus ex compañeros sandinistas de los que ahora son disidentes. Ni dejarse chantajear tampoco por medios de comunicación que esgrimen argumentos de los años 60, 70 y 80, cuando con sus editoriales dictaban la política opositora en este país. Ahora son otros tiempos y eso hay que saberlo entender. Es momento de crear una estrategia científica de oposición que primero pasa por presentarse como factor de estabilidad nacional, partidarios del diálogo y dispuestos a la negociación política, que es lo que las grandes mayorías del pueblo de Nicaragua le están pidiendo que hagan... ¡Háganlo, pues!

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Otro tema


El liberalismo:
¿De derecha o de izquierda?

Adolfo Miranda Sáenz



Bandera histórica del liberalismo en Nicaragua

Empiezo aclarando que cuando hablo de Liberalismo me refiero a la ideología política nacida en Francia contra los abusos de la corona y la nobleza con el grito de ¡LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD! y en Inglaterra contra la explotación industrial. El liberalismo que evolucionó a un liberalismo social o social liberalismo, de izquierda o centro-izquierda. El social liberalismo que hoy poco se diferencia de la social democracia. El liberalismo que proclama la libertad pero reconoce que ésta no puede ser real donde hay pobreza, pues los pobres no pueden decidir libremente porque su pobreza los hace vulnerables a la manipulación y aún a la extorsión. El liberalismo que tuvo que abandonar el "dejar hacer, dejar pasar" y la defensa del "estado policía" pues no puede haber fraternidad sin solidaridad social, y la solidaridad no es posible sin que el Estado intervenga para resolver lo que el mercado no puede por sí solo: garantizar a todos al menos lo mínimo necesario para una vida digna. Por lo tanto, no hablo de "neo-liberalismo" ni de "liberalismo clásico" (que era bueno en el siglo XIX, no hoy). ¡Hablo del auténtico liberalismo revolucionario, avanzado, actual, de izquierda, tal como nació!

Hablar de izquierdas y derechas me parece oportuno porque en Nicaragua mucha gente anda confundida simplificando las cosas de una manera totalmente equivocada, creyendo que izquierda es solamente el gobierno sandinista, el ALBA y todo lo que en el mundo no esté alineado con los Estados Unidos; y derecha es toda oposición al gobierno, los liberales de todas las tendencias, y todo lo alineado a la política de Estados Unidos. Además, creen que toda izquierda es comunista y anti democrática, y que todo capitalismo es de derecha y democrático. ¡Por supuesto que no es así!

Aclaremos que hay muchos tipos diferentes de izquierda y de derecha. La izquierda puede ser comunista, socialista, socialdemócrata o liberal (social liberal). Un comunista y un social liberal son ambos de izquierda, pero hay grandes diferencias entre ellos. En la derecha hay nazis, fascistas, socialcristianos y conservadores. Entre un fascista y un conservador también hay grandes diferencias, aunque ambos sean de derecha. En EE.UU. hay un partido de izquierda (entre social liberal y social demócrata) que es el Partido Demócrata, y uno de derecha (conservador) que es el Partido Republicano. En Nicaragua el liberalismo históricamente ha sido un social liberalismo de centro-izquierda desde sus inicios. Y sobre las dictaduras, se dan dictaduras de izquierda -como en Cuba- y de derecha -como la de Pinochet en Chile-.

La izquierda promueve los cambios sociales, está a favor de controles al mercado e impone impuestos más altos a los más ricos. La derecha quiere conservar el status quo, defiende una moral tradicionalista, favorece a los grandes empresarios. Pero creo que la principal clave para distinguir izquierdas y derechas está en lo que se piense sobre el papel del Estado. La izquierda promueve una mayor intervención del Estado, pero varía desde el comunismo que propone una economía totalmente controlada por el Estado, hasta el social liberalismo que promueve el mercado libre, la propiedad privada y el capitalismo, pero con una moderada intervención del Estado para garantizar los servicios básicos a la población, como educación, salud y seguridad social.

Si nos fijamos en la historia de Nicaragua, nuestros gobiernos liberales han actuado siempre como social liberales de izquierda moderada, interviniendo el Estado en la educación pública gratuita, servicios de salud, el Seguro Social, las prestaciones del Código del Trabajo, etc., avanzando en conquistas sociales desde el siglo XIX.

En cambio, la derecha promueve que el Estado no intervenga en la economía, que se deje en manos del mercado únicamente, y que todo servicio (incluyendo educación y salud) sea privado. Entre menos intervención del Estado se promueva, más de derecha se es. (Esto se presta a una confusión con el liberalismo pues la no intervención del Estado fue una vieja doctrina del liberalismo clásico retomada hoy por el neo-liberalismo; pero el liberalismo clásico evolucionó al social liberalismo que promueve la intervención moderada del Estado, al comprobar que es necesaria para el pueblo).


Lamentablemente en Nicaragua el Partido Liberal Independiente, PLI, -durante 70 años de izquierda- abandonó sus principios social liberales convirtiéndose en un partido de derecha totalmente. Como liberal constitucionalista espero que el Partido Liberal Constitucionalista, PLC, del que soy de la generación fundadora, nunca abandone los principios social liberales de centro-izquierda que nos legaron nuestros próceres del liberalismo histórico, Jerez, Zelaya y Madriz. Que sea un partido para todos, pero que defienda principalmente los intereses de los pobres y la clase media. Eso no es ningún obstáculo para avanzar en alianza con otros partidos y grupos de centro, sean centro-izquierda o centro-derecha.

Izquierda                                 Centro                                    Derecha
  Comunistas                                                              Fascistas
         Socialistas                                                 Neo Liberales y Ultra Conservadores
                 Social Demócratas                    Conservadores Tradicionalistas
                          Social Liberales        Conservadores Moderados y Social Cristianos

Históricamente el liberalismo en Nicaragua ha sido el Social Liberalismo de izquierda moderada o centro-izquierda. Modernamente -en todo el mundo- los Social Liberales mantienen afinidades y alianzas en la izquierda con los Social Demócratas, y en el centro con los Conservadores Moderados y Socialcristianos.
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Otro tema:
El liberalismo que conocemos los nicaragüenses
Los gobiernos liberales en Nicaragua
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¿Quién fue Juan XXIII?
Hizo reformas trascendentales... ¿Fue el más grande papa del Siglo XX?
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¿Hay un "liberalismo de izquierda"? 
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