Contenido

Las páginas de este Blog se presentan divididas en dos partes:
La mitad de arriba, donde estás ahora (con fondo crema o beige), contiene la presentación de artículos, libros y folletos que puedes obtener gratis; también valiosas utilidades y herramientas gratuitas. Algunas cosas las encontrarás simplemente bajando en la página y otros en el índice que está a la derecha.
La mitad de abajo (con fondo café oscuro o marrón) contiene fotos de Nicaragua.
Te invitamos ver hasta el final de la página y encontrarás cosas interesantes y amenas.
Al final de cada sección tienes espacio para dejarnos tus comentarios.

-------------------------------------IMPORTANTE: MIRA EL ÍNDICE DE ARTÍCULOS DE OPINIÓN EN LA COLUMNA DE LA DERECHA-------------------------------------

4 feb. 2014

¡DE ACTUALIDAD! Sección para las publicaciones más recientes

Qué dijo el Papa sobre los divorciados 
vueltos a casar

Adolfo Miranda Sáenz
Una versión resumida se publicó en
El Nuevo Diario (Managua)
23 de abril de 2016






La Iglesia Católica enseña la indisolubilidad del matrimonio “hasta que la muerte los separe”, pero no excomulga  a nadie por divorciarse y casarse de nuevo civilmente. Sin embargo, aunque no estén excomulgados, vivir en una segunda unión es considerado como una situación irregular, o sea que implica una situación objetiva de pecado. Pero el Papa Francisco ha recordado que la Iglesia Católica distingue diferentes grados en la culpa subjetiva que tiene cada persona en relación a los pecados, culpa que por diferentes factores pudiera estar atenuada. La norma de la Iglesia es “no estar en pecado grave” para recibir la Santa Comunión, pero el Papa pide discernir pastoralmente si en algunos casos las personas en situación irregular, como los divorciados y vueltos a casar, no tienen culpa grave de estar en tal situación y por consiguiente no estarían en pecado mortal.

Dentro de la comunidad católica ha habido costumbres y personas que actuaron con crueldad hacia esas personas. Las costumbres en algunos casos fueron más allá de la norma, y de manera puritana e inmisericorde durante mucho tiempo algunos actuaron como nunca lo hubiese hecho Jesucristo, y trataron a esos hermanos como personas indignas de acercarse a los templos, participar de la vida de la Iglesia e incluso hasta se llegó a negarles la amistad.

Hoy el Papa Francisco, de acuerdo a lo recomendado por los obispos en el Sínodo sobre la Familia, ha puesto las cosas en su lugar actuando con la misericordia con la que el mismo Cristo actuaría. En su Exhortación Apostólica Postsinodal “La alegría del amor” el Papa presenta una amplia visión sobre la familia, su realidad actual, sus desafíos, su vocación, el amor fecundo dentro del matrimonio, las crisis, angustias y dificultades, el noviazgo, los hijos, la homosexualidad… entre muchos temas importantes. Pero donde más expectativas se han creado es en el tema de los divorciados vueltos a casar.

El Papa ha destacado la indisolubilidad del matrimonio, aunque nos recuerda que solo es indisoluble un matrimonio válido, ya que existen casos de nulidad en que por diversas razones un matrimonio nunca existió, fue nulo. La Iglesia hoy tramita más fluidamente las declaraciones de nulidad. Pero en caso de matrimonios válidos que por diversas razones terminaron en divorcio, el Papa llama a actuar con la misericordia de Jesús en el trato a los divorciados vueltos a casar civilmente. Llama a recibirlos en la Iglesia con amor y respeto como miembros de la comunidad cristiana, con derecho a participar en las celebraciones e incluso realizar algunas tareas dentro de las parroquias. Recibirlos como familia: juntos padre, madre e hijos, insistiendo en que no están excomulgados.

Sobre si pueden o no comulgar, el Papa llama a practicar una pastoral misericordiosa y al mismo tiempo responsable, cuidadosa. El Santo Padre no dice: Sí, pueden comulgar. Tampoco dice: No, no pueden comulgar. Recuerda que hay una norma general que dice: No pueden comulgar los que estén en pecado mortal. El Papa Francisco no dicta una nueva norma, pero saca a luz otra disposición muy clara de la Iglesia que en estos casos se solía pasar por alto, como si no existiese: que pueden existir causas que atenúen o supriman la culpa de una persona por un pecado que implique una acción u omisión grave, pero de la cual la persona pudiera no tener culpa grave; y tomado eso en cuenta llama a los obispos y sacerdotes a un discernimiento en cada caso particular, que tenga en cuenta que las consecuencias o efectos de cualquier norma no necesariamente deben ser siempre las mismas pues el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos. Tampoco en lo referente a la disciplina sacramental, puesto que el discernimiento puede reconocer que en una situación particular no hay culpa grave. Nos recuerda el Papa Francisco que el Catecismo de la Iglesia Católica aprobado por San Juan Pablo II y redactado bajo la dirección de quien después llegó a ser Benedicto XVI, expresa de una manera contundente: “La imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales.” El Papa llama a los obispos y sacerdotes a discernir con las personas en situación irregular si en su caso concreto hay factores (como podrían ser factores psíquicos o sociales) que inciden en que su culpa sea una culpabilidad atenuada por tales factores (el Santo Padre menciona varios ejemplos). En esos casos la persona no estaría en “pecado grave”. Si no están excomulgados ni están en situación de pecado mortal, nada les impediría acercarse al sacramento de la reconciliación y recibir la Santa Comunión. (Aunque quizá, pienso yo, habrán casos en que convendría que inicialmente comulgaran en privado para no escandalizar a “los débiles en la fe” que menciona San Pablo en Romanos 14).

El Santo Padre ha dirigido su Exhortación Apostólica “La alegría del amor” también a nosotros los laicos. Como laico católico la he recibido con alegría y entusiasmo por estas orientaciones de misericordia y justicia para tantos hermanos y hermanas que están en esa situación. La recibo con respeto y fidelidad al magisterio del Papa que me parece haber hablado muy claro sobre el tema sin dejar dudas, y así, con especial cuidado de ser absolutamente objetivo y apegado al texto del Papa, como periodista católico hago estos comentarios que no tienen más valor  que las que puede tener un artículo periodístico. Corresponde únicamente a los obispos, en uso del magisterio a ellos confiado, de acuerdo a su discernimiento y autoridad, dar a los sacerdotes y fieles en cada diócesis las orientaciones sobre las acciones pastorales concretas según la exhortación del Papa Francisco. Estemos, pues, atentos y receptivos al magisterio de nuestros obispos.

____________________________________________________
Otro tema:
Los países más prósperos del mundo

Adolfo Miranda Sáenz
El NUevo Diario (Managua)
19 de abril de 2016




Según varios indicadores como el PIB per capita, el bienestar económico, la libertad, la igualdad de oportunidades, el acceso a la salud y la educación, los cinco países más prósperos del mundo, en este orden, son 1) Noruega, 2) Suiza, 3) Dinamarca, 4) Nueva Zelanda y 5) Suecia, según el prestigioso Instituto Legatum, financiado por think-tank, con sede en Londres. El Índice Legatum de Prosperidad está basado en 89 variables, y es consistente con el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

¿Qué tienen en común estos países? Todos son capitalistas (libre empresa, economía de mercado, propiedad privada de medios de producción), gozan de amplias libertades, de una democracia efectiva, y practican una política social de tipo socialista (social-demócrata o social-liberal). A algunos les podrá parecer una contradicción que un país capitalista tenga políticas sociales socialistas, y que además sea un país libre y democrático; pero eso es lo que vienen construyendo desde el siglo pasado los países más prósperos del mundo con evidente éxito. Claro que la política social es más desarrollada en unos que en otros; de los cinco países más prósperos, Noruega (puesto 1 en el ranking) tiene la política social más amplia, seguido de Suecia (puesto 5), luego Dinamarca (puesto 3), después Nueva Zelanda (puesto 4) y finalmente Suiza (puesto 2), lo cual indica que el nivel de políticas sociales es fundamental pero no el único factor. Suiza está en segundo lugar, pero sus políticas sociales son menos amplias (aunque las tiene) que las de Suecia que está en quinto; en Suiza influyeron también otros factores para obtener el segundo puesto, como una democracia más directa y participativa y mayor PIB per capita.  

Tanto en la social-democracia como en el liberalismo-social el Estado se involucra en la organización del bienestar social de los ciudadanos, financiando los programas sociales con un sistema de impuestos progresivos a los mayores ingresos y con cuotas de los empleadores, empleados y cuentapropistas. Implica el paso de una seguridad social solo para algunos a una seguridad social para todos, donde nadie –excepto vagos y delincuentes- está excluido de las pensiones por jubilación, incapacidad, viudez, orfandad, maternidad y desempleo, de la atención de salud gratuita y del derecho a la educación pública gratuita desde el preescolar hasta la universidad, a la cultura, el descanso, la recreación y otros beneficios sociales. 

A este tipo de socialismo se le conoce como Estado de Bienestar y entre los países desarrollados solo EE.UU. (puesto 11 del rankingno lo incorpora en sus políticas públicas. EE.UU. quizá siga siendo el país mas rico y desarrollado del mundo pero ofrece muy pocos beneficios sociales, tiene mucha desigualdad social y económica, existe mucha discriminación aún, sus mayores riquezas se concentran en un porcentaje muy pequeño de la población, y todavía tiene muchos pobres (no solo entre las minorías étnicas, sino también pobres de origen anglosajón).

Pero lograr el Estado de Bienestar en EE.UU. forma parte de los programas y metas del Partido Demócrata. Ese socialismo es el que propone Bernie Sanders, aunque Hillary Clinton dice que propone lo mismo pero que difiere en la forma de lograrlo. Algo han conseguido avanzar los gobiernos demócratas; han logrado, por ejemplo, la jornada laboral de 8 horas y la igualdad de la mujer (W. Wilson), el salario mínimo (F. D. Roosevelt), la igualdad de derechos civiles (Kennedy), el Medicaid y el Medicare (Johnson), la gratuidad y calidad del sistema educativo (con su más reciente renovación y avance implementado por Bill Clinton) y el Obamacare (Obama). 


Conseguir beneficios sociales que conduzcan al Estado de Bienestar en EE.UU. implica -y ha implicado siempre- una lucha difícil contra los conservadores republicanos y los intereses de las poderosas corporaciones multimillonarias. Siempre se opusieron y se oponen tildando de "comunista" toda política social, pero después de muchas dificultades finalmente tuvieron que aceptar los beneficios citados y otros más impulsados por los liberales demócratas, aunque todavía se oponen al Obamacare. Al respecto cabe mencionar que los sistemas de seguridad social, salud universal y educación pública de países como el Reino Unido, Alemania, Francia y otros de Europa Occidental son mucho más avanzados que lo que tienen en los EE.UU., siendo países capitalistas y democráticos, y con menos PIB per capita que los EEUU. Pero con mayores beneficios sociales y más igualdad social y económica.


Los social-demócratas así como los social-liberales (que integran la corriente más avanzada entre los liberales, llamada también liberalismo social, liberalismo progresista y en Estados Unidos liberalismo moderno) proponen un socialismo que no se contrapone ni destruye al capitalismo, sino que lo modera y se desarrolla en democracia y libertad. Evitan caer en el "capitalismo salvaje" al que se refirió el Papa San Juan Pablo II. Estas ideologías son muy parecidas porque coinciden en que es necesario que los ciudadanos tengan cubiertas las necesidades básicas para que puedan tener verdadera libertad (considerando que un pobre no es totalmente libre pues su libertad puede ser enajenada por necesidad, y su poco acceso a la educación lo hace presa fácil del engaño y la manipulación); por eso propugnan por la regulación social y la intervención parcial del Estado en la economía, con objeto de lograr una economía social de mercado que garantice a todos el acceso al bienestar social, pues solo así puede haber libertad y democracia auténticas. Estas políticas se ubican en la izquierda moderada o centro-izquierda del espectro político.

Aunque el Estado de Bienestar es desarrollado por social-demócratas y social-liberales, o por alianzas entre ellos, cuando en los países que han logrado implementar estos derechos sociales los partidos políticos de derecha llegan al poder, generalmente mantienen los beneficios logrados pues quitarlos o disminuirlos implicaría un enorme costo político para ellos. Por eso, en tales países la izquierda social-demócrata o social-liberal, y la derecha conservadora, han llegado a un consenso sobre los beneficios sociales; pueden discutir sobre los presupuestos y la amplitud de los mismos, pero muy rara vez por los beneficios en sí. 


ÍNDICE DE PROSPERIDAD

Los 10 países más prósperos del mundo
(Donde tienen la mejor calidad de vida en
el mayor porcentaje de la población)




1.  Norway
2.   Switzerland
3.  Denmark
4.  New Zealand
5.  Sweden
6.  Canada
7.  Australia
8.  Netherlands
9.  Finland



10.  Ireland
____________________________________________________
Otro tema:

Nicaragua y las elecciones de EE.UU.

Adolfo Miranda Sáenz
El Nuevo Diario (Managua)
12 de abril de 2016


La mayoría de nicaragüenses que viven en EE.UU. se fueron por razones políticas o económicas a raíz de la toma del poder por los sandinistas en 1979 y durante la década de los 80. Contrario a la mayoría de hispanos que apoyan al Partido Demócrata, esos nicas apoyan en su mayoría al Partido Republicano. Los hispanos en general son demócratas porque ven en ese partido una política más favorable para la clase media y la economía del país, así como más sensata ante los inmigrantes ilegales que llevan muchos años residiendo allá, y una política internacional menos peligrosa evitando conflictos que lleven a guerras y susciten odio y terrorismo contra EE.UU.

¿Por qué la mayoría de nicas del viejo exilio son republicanos, cuando incluso entre los cubanos más jóvenes crece la simpatía hacia los demócratas? Eso tiene su explicación. Cuando los nicas llegaron exiliados a EE.UU. gobernaban los republicanos con Ronald Reagan, quien los recibió bien, les facilitó la residencia y la ciudadanía –aunque sin los privilegios de los cubanos-, y armó y financió a la contra para combatir a los sandinistas. Los nicas del exilio ven todavía las cosas con la visión de los años 80 y creen que los republicanos son duros con los sandinistas y los demócratas no.

Pero la década de los 80 terminó hace más de 25 años. Desde entonces ha cambiado mucho el mundo. Vivimos otros tiempos. Las relaciones entre EE.UU. y Nicaragua hoy no podrían ser como en la época de Reagan, pues entonces existía la “guerra fría” que confrontaba a los EE.UU. con la ex URSS. Los EE.UU. temían a un gobierno pro soviético en Nicaragua que sirviera de base a sus enemigos. No actuó Reagan por amor a los nicas exiliados ni en defensa de la libertad y la democracia, sino preocupado por la seguridad de su país. Pero gracias a que un gran líder visionario y sabio, Mijaíl Gorbachov, llegó al poder en la URSS, Rusia cambió su política armamentista y expansionista, desechó el sistema económico comunista y dio libertad y democracia al pueblo ruso y a los demás países soviéticos que recuperaron su soberanía.  Y… ¡se acabó la guerra fría! Como consecuencia, Nicaragua dejó de ser una preocupación para EE.UU.

Lo que hoy preocupa a EE.UU. son otras cosas: el terrorismo, el narcotráfico y la inmigración ilegal. Y en eso los sandinistas son aliados eficientes y confiables. Además, han indemnizado a los ciudadanos estadounidenses confiscados, mantienen a Nicaragua estable en una región muy violenta y convulsionada, funciona la libre empresa, existe una prensa opositora, actúan partidos políticos de oposición y no hay presos políticos. Para los EE.UU. con eso basta. Muchos nicaragüenses demandamos más del gobierno de nuestro país, pero para los gobernantes de EE.UU. con eso basta. Aunque un republicano resultase electo presidente o resucitara Reagan, no cambiaría mucho la actual política hacia Nicaragua pues no representa ningún peligro ni preocupación para ellos, sino lo contrario, pues los sandinistas son buenos colaboradores en los tres temas que le interesarían a cualquiera que elijan como presidente de EE.UU.

Pero, ¿acaso EE.UU. no presiona a Maduro en Venezuela? Sí, pero Nicaragua no está en el corazón de Sudamérica compartiendo la selva amazónica y cerca de los grandes plantíos de coca. Tampoco tenemos la mayor reserva de petróleo del mundo. A EE.UU. le preocupa la situación de Venezuela porque hay una crisis y su inestabilidad política, social y económica puede desestabilizar la región, fortalecer a los narcos  y crear dificultades económicas mundiales por una posible incertidumbre sobre su petróleo; y presionan a Maduro para que renuncie y permita una transición no violenta.  Nicaragua no es Venezuela. Sea quien fuese el nuevo Presidente de EE.UU. su política hacia Nicaragua poco cambiará. Como han expresado muy bien algunos analistas estadounidenses conocedores de la política del Departamento de Estado, los EE.UU. no intervienen ni intervendrán en la política de Nicaragua y mantendrán con el gobierno sandinista relaciones, no de grandes amigos, pero sí normales, sin tensiones. La retórica o -como decimos aquí- el "chagüite, de ambos lados, es otra cosa. 

____________________________________________________
Otro tema: 
La mayor victoria de ISIS

Adolfo Miranda Sáenz
 El Nuevo Diario (Managua)
5 de abril de 2016



Los terroristas del llamado Estado Islámico (EI), más conocido como ISIS por las siglas en inglés de Estado Islámico de Irak y Siria, obtendrían su mayor victoria si logran que el mundo considere su guerra como una guerra religiosa islámica. O sea, si reconociéramos sus actos barbáricos, sanguinarios y terroristas, como una expresión propia del islam, como una guerra del islam basada en motivaciones religiosas. Por supuesto que la guerra terrorista de ISIS no es una guerra religiosa, no es una guerra del islam. Existen en el mundo 1.500 millones de musulmanes, de los cuales quizá un 5%, como máximo, simpatizan con ISIS o con otros grupos terroristas como Al-Qaeda. Al menos el 95% de musulmanes son personas pacíficas. Y por supuesto tampoco es una guerra de los árabes, que forman una raza donde hay musulmanes, cristianos y de otras religiones, en su inmensa mayoría personas buenas, generosas y pacíficas.

A raíz del ataque terrorista de ISIS en Bruselas varios sicólogos y sociólogos de Europa y EE.UU. que han estudiado a fondo el fenómeno del terrorismo, algunos de ellos asesores de la seguridad nacional en sus países, expresaron en un panel organizado por la televisora española Antena 3, que el típico terrorista de ISIS no es un hombre muy religioso, no es un devoto practicante del islam, como han creído algunos. Que tal estereotipo es precisamente la imagen que ISIS quiere “vender” al mundo porque le conviene revestir su guerra de una “aureola de religiosidad” que es falsa, pues sus motivaciones son exclusivamente políticas. Lograr que el mundo “compre” esa imagen religiosa les ayudaría a conseguir más simpatías y miembros.

El típico terrorista de ISIS –afirman los expertos- es un musulmán no devoto, no practicante (como nosotros también tenemos cristianos “de nombre”, nacidos en familias cristianas que “heredaron” la religión de sus padres, pero sin tener una verdadera fe ni práctica religiosa). Generalmente son personas que del islam conocen muy poco, por no decir nada; gente a veces marginal, frustrada por una vida de fracasos y con fuertes resentimientos políticos y sociales. ISIS los recluta y usan las enseñanzas del Corán (manipuladas, por supuesto) para ofrecerles un desahogo a su odio como un “ideal” por el cual vivir, que le dé sentido a sus vidas extraviadas y una muerte “gloriosa”, con la seguridad de que saltarán de su existencia oscura y anónima a la fama mundial, y su muerte, como una “heroica inmolación”, los conducirá a un paraíso fantástico (también manipulando las enseñanzas del Corán).

Es cierto que en la historia encontramos importantes guerras religiosas islámicas, como la invasión y conquista de España. Pero eso es parte de una etapa de la historia ya superada. Una historia triste de la cual ninguna de las grandes religiones está exenta. Los judíos tienen una historia milenaria de conquistas y masacres en nombre de Dios. Los cristianos tenemos nuestra propia historia oscura: las cruzadas y la conquista de América, arrasando pueblos y matando inocentes en nombre de nuestra religión. Por eso debemos tener cuidado de no emitir juicios anti musulmanes o islamofóbicos a la ligera y recordar aquello de que “quién esté libre de culpa tire la primera piedra”. Al fin, son cosas de otros tiempos y circunstancias. Hoy 1.500 millones de musulmanes no deben ser estigmatizados, ni por su historia ni por la maldad de un grupo minoritario. 

Lamentablemente algunos han “comprado” lo que a ISIS le interesa “vender”, haciendo creer que su terrorismo --estrictamente político-- tiene una motivación religiosa, y no un disfraz religioso, como es en realidad. No caigamos en esa trampa. No les permitamos obtener su mayor victoria.


Finalizo con dos datos importantes pero de los que poco se habla: 1) Las mayores víctimas de ISIS no están en Francia, Bélgica ni en ningún país de Europa o los EE.UU. No son gente del Occidente cristiano. Son musulmanes que mueren asesinados por ellos en Irak, Siria, Líbano y otros países del Medio Oriente. Son miles los musulmanes víctimas de ISIS. 2) Los terroristas de las bombas en París y Bruselas no son refugiados sirios ni inmigrantes de algún país del Medio Oriente. Son hombres nacidos en Francia y en Bélgica, ciudadanos y residentes de esos países. Personas de poca educación, no religiosos, fracasados en sus estudios y empleos, marginales.  

____________________________________________________
Otro tema:

¿Un socialismo o 
diversos socialismos?

Adolfo Miranda Sáenz
El Nuevo Diario (Managua)
1 de marzo de 2016
A veces se puede pensar en el "socialismo" o en la "izquierda" como un tipo específico de ideología política, social y económica, identificándola con el tipo de socialismo o de izquierda que conocemos mejor. Pero en realidad no existe solo un socialismo ni solo una izquierda, sino una variedad donde las diferencias entre uno y otro pueden ser tan grandes como las diferencias que hay entre Fidel Castro y Bill Clinton. En la izquierda del espectro político existen diferentes socialismos, diferentes sistemas sociales y económicos distintos entre sí, pero que tienen en común defender algún tipo de intervención de parte del Estado en la economía y en el sistema social para brindar o facilitar el acceso a los servicios básicos como salud, educación o seguridad social, y regular las relaciones entre empleadores y empleados para evitar abusos e injusticias. Todos se oponen, aunque de diferentes maneras, al liberalismo clásico y al neo-liberalismo que hoy sustentan los partidos conservadores, o sea la derecha política que defiende que la economía y los servicios sociales como educación, salud o seguridad social, deben estar en manos privadas, rigiéndose todo, incluyendo las relaciones laborales, únicamente por las leyes del mercado, sin intervención del Estado.

La diferencia entre los distintos tipos de socialismo está en cómo combinan la intervención del Estado con la propiedad privada y el libre mercado. Entre más intervención estatal promueven, se ubican más a la izquierda. Pero se diferencian también en la forma de organización política, que va desde el sistema comunista de partido único que controla todo mediante una dictadura, hasta la democracia liberal practicada por los social demócratas y los social liberales, con amplias libertades, pluralismo y elecciones libres, división e independencia de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y una oposición que puede actuar como minoría representada, escuchada y no excluida, con derecho a aspirar a convertirse en mayoría y llegar a gobernar.

El comunismo marxista-leninista defiende un socialismo donde el Estado, por medio de un partido único, ejerce el control total de la actividad económica y de la vida social y
política, es el propietario de todos los bienes de producción y planifica toda la economía decidiendo qué, cuánto y cómo producir, y la forma en que los bienes y servicios llegan a la población. No existe mercado libre y se implanta la dictadura del partido único. El comunismo pretende acabar con el sistema capitalista de libre empresa. Un ejemplo de gobierno comunista es el que encabezó Fidel Castro en Cuba y hoy continúa su hermano Raúl Castro.

En cambio, la social democracia pretende eliminar los excesos del capitalismo sin acabar con el mismo. Defiende la empresa privada y el libre mercado, pero con algunas regulaciones a la economía y los servicios sociales, los
cuales considera responsabilidad del Estado, estableciendo normas e impuestos para una distribución justa de las ganancias entre los propietarios, los trabajadores y el Estado que debe garantizar los servicios de salud, educación, pensiones y demás servicios sociales que conduzcan a un “Estado de bienestar”. Defiende la armonía entre capital y trabajo, las libertades públicas y la democracia. Es una izquierda moderada. Ejemplos de gobiernos social demócratas son muchos de los gobiernos democráticos que han habido y hay actualmente en Europa, como el de Francois Miterrand y hoy Francois Hollande en Francia, Gerhard Schroder en Alemania, o Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero en España.
También existe el social liberalismo, el cual surge de la evolución del liberalismo clásico sustentando los grandes principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, pero considerando que los pobres y marginados, debido a su situación socioeconómica, no tienen
verdaderamente libertad para decidir ni igualdad de oportunidades en una economía libre si el Estado no interviene para facilitarles el acceso a los bienes y servicios básicos que no pueden obtener solo con las leyes del mercado. Consideran que la fraternidad solo es posible con justicia social. Defienden la democracia y la libertad. Comparten muchos principios con la social democracia y es también una izquierda moderada o centro-izquierda. Ejemplos de social liberalismo han sido los gobiernos laboristas de Inglaterra (Reino Unido) como el de Tony Blair o el de Gordon Brown, o los del Partido Demócrata de los EEUU, empezando por Franklin D. Rooselvet que aplicando el social liberalismo logró salvar a los EEUU de la "Gran Depresión", y posteriormente otros gobiernos de presidentes demócratas como John F. Kennedy o Bill Clinton.

En cuanto al “socialismo del siglo XXI”, es difícil definirlo. En 1996 Heinz Dieterich Steffan (sociólogo alemán) lo mencionó por primera vez, pero sin definirlo conclusivamente. Hugo Chávez lo

retomó diciendo que “se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”, pero sin explicar cómo se aplican estos conceptos generales concretamente en la práctica económica y en la vida social. En Latinoamerica algunos gobiernos afirman asumirlo, pero su implementación difiere entre uno y otro país tanto económica como políticamente sin seguir una línea ideológicamente definida. Un ejemplo de gobierno "socialista del siglo XXI" es, obviamente, el de Chávez en Venezuela, actualmente encabezado por Nicolás Maduro. Recientemente Heinz Dieterich Steffan ha dicho que el "socialismo del siglo XXI" debe mantener "una constante reformulación"; afirmación que nos aleja aún más de la posibilidad de tener una definición clara del mismo.
____________________________________________________
Otro tema:

En Nicaragua: 
Errores estratégicos de la oposición


Adolfo Miranda Sáenz
 Una versión corta de este artículo
fue publicado en El Nuevo Diario (Managua)
2 de febrero de 2016



Para hacer política con éxito se deben usar herramientas científicas en el diseño de buenas estrategias. Herramientas tales como discusiones focales, análisis de marketing o encuestas, diseñando campañas con visión realista, con los pies en la tierra, practicando la realpolitik a partir de conocer bien el pensamiento de los ciudadanos. Pero en Nicaragua los políticos de oposición cometen el error de menospreciar  estas herramientas y hacer cosas contraproducentes ignorando lo que las encuestas revelan. La última encuesta de M&R muestra un abismo entre lo que dicen y hacen los opositores y lo que piensa la mayoría de los ciudadanos. Aunque los opositores tuviesen razón en sus planteamientos y la mayoría de los ciudadanos estuvieran equivocados (que no es el caso analizar ahora), obviamente la estrategia (si es que hay alguna) ha sido equivocada. La estrepitosa baja de simpatizantes tiene otras causas más allá de las divisiones entre liberales.

Hay que decirlo: El Frente Sandinista ha seguido una buena estrategia política (no sé quiénes serán sus estrategas y asesores pero su estrategia es buena) y se han ganado a la mayoría de la gente, sobre todo a las generaciones jóvenes y de clase media para abajo… ¡que son la mayoría! Mientras la oposición se ha quedado practicando una política desfasada, de los años 80. Por otra parte, los empresarios, en otros tiempos llamados "capitalistas explotadores", perseguidos, confiscados... hoy inteligentemente han dejado de ver hacia el pasado y mirando hacia el futuro dialogan y negocian con el gobierno y logran un mejor ambiente para el desarrollo de la empresa privada (aunque todavía subsisten y preocupan situaciones, escollos y problemas por resolver). 

Pero veamos la situación de la oposición política: El principal discurso o bandera de los opositores es que “el gobierno sandinista es una dictadura antidemocrática”. Pero el 52% del 8% que dice simpatizar con los partidos de oposición, y el 87% del 37.6% de independientes (que no tienen simpatía por ningún partido en particular), consideran que en Nicaragua hay democracia, libertad de expresión, de movilización política y de votar sin presiones. El 68% del total de ciudadanos considera que la democracia se ha fortalecido en los últimos cinco años y 82.4% se siente satisfecho con ella.

La oposición dice que la situación económica empeora, pero el 46.9% de la gente dice que comparada con la de hace un año su situación es igual y 38.4% asegura que es mejor. Solo el 14.4% dice que ha empeorado. Los partidos opositores manejan una crítica permanente contra los programas sociales del gobierno, pero 44.5% de la población dice haberse beneficiado de ellos. Entre los beneficiados el 58% no son simpatizantes del Frente Sandinista, sino de los partidos de oposición o independientes. Los partidos rechazan el diálogo y la negociación demonizando la palabra “pacto”, apostando a la confrontación; en cambio el 85% del pueblo les demanda contribuir con la estabilidad, dialogar y negociar con el gobierno.

Los políticos opositores critican al empresariado y particularmente al COSEP por dialogar y negociar con el gobierno y llaman a los empresarios “colaboracionistas y pactistas que velan por sus intereses y no por el país”, mientras el 80.4% de los ciudadanos los considera la principal base del desarrollo económico; el 82% ve con agrado el diálogo Gobierno-Empresarios; el 62.2% ve en ese diálogo la posibilidad de facilitar la creación de empleos y el 54.7% considera que el propósito del mismo es alcanzar el bienestar de la población y la prosperidad del país. Hay muchos otros indicadores de que el discurso de la oposición va por un lado y el pensamiento de la gente va por otro. Por ejemplo, la gran mayoría confía en la policía y en el ejército; o sea, lo contrario al discurso opositor. ¿Cómo va a ganar simpatías una oposición que piensa todo lo contrario de lo que piensa la inmensa mayoría de los ciudadanos del país? Aunque esa mayoría estuviera equivocada, no es atacándola como se van a ganar simpatías, adeptos o –en su momento- votos. ¡La oposición tiene una pésima "estrategia"!

Ingenuamente algunos todavía no creen en las encuestas, menos en que Daniel Ortega tenga una simpatía del 71%. Algunos opositores siguen creyendo ser la mayoría –a pesar de todo- asegurando que la mayoría piensa como ellos porque así lo escuchan de personas de su propio entorno o se guían por lo que publica un diario opositor que llega solo a un reducido segmento de la población. ¿Cuántos compran un periódico en Nicaragua? ¡Menos del 1%! ¡Y otro porcentaje, menor al 1%,  leerá un periódico online!

Cuando tres diferentes firmas encuestadoras como M&R, CID-GALLUP y BORGE Y ASOCIADOS, coinciden en lo mismo con diferencias pequeñas de +/- 5% durante varios años seguidos, ¡hay que creerle a esas encuestas! Si la “estrategia” de la oposición continúa siendo la de cerrar los ojos, negar la realidad y dedicarse solo a “cantarle complacencias” o “endulzarle los oídos” a los ya convencidos opositores, no van a pasar de ahí; la oposición seguirá reducida a la misma pequeña minoría ficticiamente abultada por ciertos medios.

Algunos piensan y actúan políticamente como si estuviéramos en los años 80, pero 25 años después muchas cosas han cambiado y hay que ser realistas; hoy estamos ante situaciones diferentes que requieren una visión y acciones diferentes. La  oposición debe oír a ese 85% del pueblo que en las encuestas les demanda contribuir con la estabilidad, dialogar y negociar con el gobierno. Ese debe ser el primer paso en una nueva estrategia si quieren recuperar la credibilidad y confianza de la gente, sobre todo de la gente joven y de medianos recursos para abajo que son la inmensa mayoría, y así ganar nuevos seguidores y crecer poco a poco. La oposición no debería actuar hoy con el discurso de los 80 pues así se queda estancada en el pasado. Ni siquiera con el discurso de hace diez años... ¡lo pasado ya pasó y hay que mirar hacia adelante! Debería practicar la realpolitik actuando en la política como hoy los empresarios lo hacen en lo económico, y lo hacen con éxito. Sin dejarse chantajear por pequeños grupos de resentidos ex sandinistas que no suman ni el 0.3% (aunque hacen mucha bulla), ya sean de un partido o de algunas ONGs, que más que lucha cívica quieren pasarle cuentas a sus ex compañeros sandinistas de los que ahora son disidentes. Ni dejarse chantajear tampoco por medios de comunicación que esgrimen argumentos de los años 60, 70 y 80, cuando con sus editoriales dictaban la política opositora en este país. Ahora son otros tiempos y eso hay que saberlo entender. Es momento de crear una estrategia científica de oposición que primero pasa por presentarse como factor de estabilidad nacional, partidarios del diálogo y dispuestos a la negociación política, que es lo que las grandes mayorías del pueblo de Nicaragua le están pidiendo que hagan... ¡Háganlo, pues!
____________________________________________________
Otro tema


El liberalismo:
¿De derecha o de izquierda?

Adolfo Miranda Sáenz



Bandera histórica del liberalismo en Nicaragua

Empiezo aclarando que cuando hablo de Liberalismo me refiero a la ideología política nacida en Francia contra los abusos de la corona y la nobleza con el grito de ¡LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD! y en Inglaterra contra la explotación industrial. El liberalismo que evolucionó a un liberalismo social o social liberalismo, de izquierda o centro-izquierda. El social liberalismo que hoy poco se diferencia de la social democracia. El liberalismo que proclama la libertad pero reconoce que ésta no puede ser real donde hay pobreza, pues los pobres no pueden decidir libremente porque su pobreza los hace vulnerables a la manipulación y aún a la extorsión. El liberalismo que tuvo que abandonar el "dejar hacer, dejar pasar" y la defensa del "estado policía" pues no puede haber fraternidad sin solidaridad social, y la solidaridad no es posible sin que el Estado intervenga para resolver lo que el mercado no puede por sí solo: garantizar a todos al menos lo mínimo necesario para una vida digna. Por lo tanto, no hablo de "neo-liberalismo" ni de "liberalismo clásico" (que era bueno en el siglo XIX, no hoy). ¡Hablo del auténtico liberalismo revolucionario, avanzado, actual, de izquierda, tal como nació!

Hablar de izquierdas y derechas me parece oportuno porque en Nicaragua mucha gente anda confundida simplificando las cosas de una manera totalmente equivocada, creyendo que izquierda es solamente el gobierno sandinista, el ALBA y todo lo que en el mundo no esté alineado con los Estados Unidos; y derecha es toda oposición al gobierno, los liberales de todas las tendencias, y todo lo alineado a la política de Estados Unidos. Además, creen que toda izquierda es comunista y anti democrática, y que todo capitalismo es de derecha y democrático. ¡Por supuesto que no es así!

Aclaremos que hay muchos tipos diferentes de izquierda y de derecha. La izquierda puede ser comunista, socialista, socialdemócrata o liberal (social liberal). Un comunista y un social liberal son ambos de izquierda, pero hay grandes diferencias entre ellos. En la derecha hay nazis, fascistas, socialcristianos y conservadores. Entre un fascista y un conservador también hay grandes diferencias, aunque ambos sean de derecha. En EE.UU. hay un partido de izquierda (entre social liberal y social demócrata) que es el Partido Demócrata, y uno de derecha (conservador) que es el Partido Republicano. En Nicaragua el liberalismo históricamente ha sido un social liberalismo de centro-izquierda desde sus inicios. Y sobre las dictaduras, se dan dictaduras de izquierda -como en Cuba- y de derecha -como la de Pinochet en Chile-.

La izquierda promueve los cambios sociales, está a favor de controles al mercado e impone impuestos más altos a los más ricos. La derecha quiere conservar el status quo, defiende una moral tradicionalista, favorece a los grandes empresarios. Pero creo que la principal clave para distinguir izquierdas y derechas está en lo que se piense sobre el papel del Estado. La izquierda promueve una mayor intervención del Estado, pero varía desde el comunismo que propone una economía totalmente controlada por el Estado, hasta el social liberalismo que promueve el mercado libre, la propiedad privada y el capitalismo, pero con una moderada intervención del Estado para garantizar los servicios básicos a la población, como educación, salud y seguridad social.

Si nos fijamos en la historia de Nicaragua, nuestros gobiernos liberales han actuado siempre como social liberales de izquierda moderada, interviniendo el Estado en la educación pública gratuita, servicios de salud, el Seguro Social, las prestaciones del Código del Trabajo, etc., avanzando en conquistas sociales desde el siglo XIX.

En cambio, la derecha promueve que el Estado no intervenga en la economía, que se deje en manos del mercado únicamente, y que todo servicio (incluyendo educación y salud) sea privado. Entre menos intervención del Estado se promueva, más de derecha se es. (Esto se presta a una confusión con el liberalismo pues la no intervención del Estado fue una vieja doctrina del liberalismo clásico retomada hoy por el neo-liberalismo; pero el liberalismo clásico evolucionó al social liberalismo que promueve la intervención moderada del Estado, al comprobar que es necesaria para el pueblo).


Lamentablemente en Nicaragua el Partido Liberal Independiente, PLI, -durante 70 años de izquierda-  abandonó sus principios social liberales convirtiéndose en un partido de derecha totalmente. Como liberal constitucionalista espero que el Partido Liberal Constitucionalista, PLC, del que soy de la generación fundadora, nunca abandone los principios social liberales de centro-izquierda que nos legaron nuestros próceres del liberalismo histórico, Jerez, Zelaya y Madriz. Que sea un partido para todos, pero que defienda principalmente los intereses de los pobres y la clase media. Eso no es ningún obstáculo para avanzar en alianza con otros partidos y grupos de centro, sean centro-izquierda o centro-derecha.

Izquierda                                 Centro                                    Derecha
  Comunistas                                                              Fascistas
         Socialistas                                                 Neo Liberales y Ultra Conservadores
                 Social Demócratas                    Conservadores Tradicionalistas
                          Social Liberales        Conservadores Moderados y Social Cristianos

Históricamente el liberalismo en Nicaragua ha sido el Social Liberalismo de izquierda moderada o centro-izquierda. Modernamente -en todo el mundo- los Social Liberales mantienen afinidades y alianzas en la izquierda con los Social Demócratas, y en el centro con los Conservadores Moderados y Socialcristianos.
___________________________________________________
Otro tema:
El liberalismo que conocemos los nicaragüenses
Los gobiernos liberales en Nicaragua
___________________________________________________
Otro tema:
¿Quién fue Juan XXIII?
Hizo reformas trascendentales... ¿Fue el más grande papa del Siglo XX?
HAGA CLICK AQUÍ 
___________________________________________________
Otro tema:
¿Hay un "liberalismo de izquierda"? 
La pobreza: obstáculo para la democracia
HAGA CLICK AQUÍ
___________________________________________________
Otro tema
Comentarios sobre
"LOS VALORES POSITIVOS"
Honestidad, verdad, familia, perdón, amistad, amor a la Patria, etc...
HAGA CLICK AQUÍ 
___________________________________________________

Para los amantes del fútbol y del Real Madrid
Link:
HIMNO DEL REAL MADRID



Himno del Real Madrid





___________________________________________________

Busque otros temas interesantes en el Índice:
Columna derecha, arriba...
___________________________________________________