5/23/2017

Mi experiencia en Fátima

Adolfo Miranda Sáenz



Hace varios años mi esposa y yo estuvimos en el Santuario de Fátima (Portugal) como parte de un viaje en autobús que saliendo de Madrid nos llevó a varias ciudades de Europa. No fue una peregrinación religiosa, era un viaje de turismo. El autobús hizo parada en el santuario, pero yo era escéptico sobre la aparición de la Virgen en Fátima. No se escandalicen por eso pues nuestra Iglesia Católica no nos pide creer obligatoriamente en las apariciones de ángeles, santos, de la Santísima Virgen María o de Nuestro Señor Jesucristo. Nuestra Iglesia Católica llama a esas apariciones y mensajes “revelaciones privadas” y aunque después de minuciosos y largos estudios reconoce algunas -muy pocas por cierto- como la de Fátima, considerándolas provechosas para acercarnos a Dios, no nos obliga a creer en ellas pues no forman parte del conjunto de verdades reveladas contenidas en La Biblia y la Tradición Apostólica que constituyen el “Depositum fidei” (Depósito de la fe) confiado por los apóstoles a la Iglesia y que contiene todo lo que debemos creer. Así  nos enseña muy claramente el Catecismo de la Iglesia Católica, números 65 al 67 y 80 al 90.

Bajé, pues, del autobús para visitar el Santuario de Fátima sin creer en la aparición. Mi esposa y yo ingresamos al complejo formado por varios edificios y monumentos relacionados con las apariciones de la Virgen a los 3 pastorcitos. Al ingresar nos encontramos en una gran plaza sobresaliendo en un extremo la alta torre del campanario de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario; a un lado estaba la Capilla de las Apariciones y la inmensa “fogata” formada por centenares, o quizá miles, de velas encendidas colocadas por los devotos; en el otro extremo se veía la Casa de Retiro Nuestra Señora del Carmen; y en el centro de la plaza, sobre una fuente, la imagen de Jesús en la advocación del Sagrado Corazón. Caminé con curiosidad hasta el centro de la plaza, junto a la fuente. Entonces me sucedió algo inesperado y extraordinario. Mientras desde allí echaba una mirada curiosa al complejo empecé a sentir “algo” indescriptible con palabras. Trataré de explicarlo como mejor pueda.

Empecé sintiendo que de pronto me invadía una profunda tranquilidad, serenidad, paz. Luego experimenté, junto a aquella paz, un sentimiento de inmensa reverencia; percibí a mi alrededor y sobre mí una “fuerza poderosa” que me producía un “temor reverente”. A aquella paz y “temor reverente” se sumó un profundo gozo, una felicidad que no puedo describir pues no hay palabras para explicarlo. Entendí que estaba en un “lugar santo” porque para entonces era muy clara la “presencia de Dios” de una manera “asombrosamente sensible”. Yo podía “sentir” en aquel momento la presencia de Dios de manera clara, evidente. Traté de racionalizarlo: el ambiente, la ocasión, lo imponente del lugar, la fe de la gente… Pero ninguna justificación racional puede explicarlo. Aquello que “sentí” se mantuvo durante más de una hora, mientras duró la visita que me resultó demasiado corta, pero así estaba programada. Yo sé lo que sentí y eso no tiene ninguna explicación más que la de “estar en presencia de Dios en un lugar santo”. Visité la Capilla de las Apariciones y la Basílica donde cerca del Altar Mayor están las sepulturas de los pastorcitos. Me arrodillé frente a Jesús Sacramentado y la imagen de la Santísima Virgen María. A mis sentimientos antes descritos se sumó sentir la dulzura que un niño pequeño percibe cuando recibe el tierno abrazo de su madre. Así fue. Ahora estoy absolutamente seguro que allí en Fátima apareció la Virgen. Aquel día yo, en Fátima, junto a Jesús, la sentí a mi lado. 

¿Por qué esos “sentimientos” no los sentí igual en los Santos Lugares: Belén, Nazaret, Jerusalén… y en algunas otras ocasiones especiales? ¿O en cada visita a Jesús Sacramentado? No lo sé. Me lo he preguntado siempre y lo único que se me ocurre es que en estas ocasiones yo estaba o estoy en espíritu de oración, con devoción, con reverencia, con fé, consciente de la presencia de Dios. En Fátima, en cambio, yo llegué escéptico, con ánimo de turista y no con fervor cristiano. Jesús se encargó de corregir mi actitud para regalarme aquel encuentro especial con Él y con nuestra Madre.

5/17/2017

El social liberal Macron

Adolfo Miranda Sáenz



Por primera vez en décadas ha sido electo Presidente de Francia un candidato de ninguno de los dos partidos políticos que fueron los mayoritarios, el Partido Socialista (social demócrata) y el Partido Republicano (conservador). Emmanuel Macron, aunque militó en el Partido Socialista es un social liberal, y aunque su ideología es cercana a la social democracia del actual presidente François Hollande, hay sus diferencias. Los social liberales se acercan más al centro que los social demócratas, sin abandonar la izquierda moderada.

El Presidente Macron militó en el Partido Socialista y fue Asesor Económico y luego Ministro de Economía en el gobierno de Hollande, hasta fundar su propio partido social liberal “En Marche!” y lanzar su candidatura en noviembre de 2016 quedando en primer lugar en la primera vuelta y derrotando en la segunda a la candidata del nacionalismo fascista, la ultra derechista Marine Le Pen que aboga por políticas extremistas como romper con la Unión Europea, los tratados de libre comercio, la expulsión de inmigrantes, el cierre de todas las mezquitas y otras que tienen mucha similitud con las de Trump, incluyendo su curiosa cercanía con el presidente ruso Vladímir Putin, habiendo recibido –según ella reconoce- financiamiento proveniente de Rusia para su campaña.

Para Macron, Francia debe permanecer en el centro de Europa y trabajar más estrechamente con sus vecinos. Ha sido firme en que una mayor integración entre los países que comparten el euro beneficiará a la Unión Europea en su conjunto. Es un partidario del libre comercio en general y del tratado de libre comercio entre la UE y Canadá particularmente. Pero es cauteloso cuando se trata de buscar nuevos acuerdos, argumentando que la UE no debe sacrificar sus normas en materia de seguridad, protección social y medio ambiente. También se ha mostrado en contra de la restauración de las fronteras en Europa y quiere una mayor integración comercial.

Macron se ha comprometido a hacer frente a las solicitudes de asilo en los primeros seis meses y dice que Francia debe ser un lugar donde los refugiados sean bienvenidos. Está en contra de cerrar las fronteras, pero estableciendo controles inmigratorios más estrictos. Ha alabado el papel de la canciller alemana, Angela Merkel, en la crisis migratoria y cree que Francia debe hacer más. Quiere trabajar estrechamente con Europa para resolver el problema buscando una solución en conjunto. El joven político mantiene una fina línea entre prometer seguridad sin pisar la libertad de todos los ciudadanos franceses. Tiene ideas claras sobre la lucha contra el terrorismo y el orden público, anunciando propuestas que incrementarían el gasto de defensa y la contratación de más agentes de policía. En su intervención en el último debate presidencial, que tenía lugar mientras se desarrollaba un ataque terrorista en los Campos Elíseos de París, demostró buscar un balance entre la necesidad de responder y proteger a los ciudadanos franceses con la solidaridad con la UE. "Todo esto me hace muy consciente de que estamos siendo atacados en el corazón de nuestra nación. Estamos bajo amenaza. Quiero asegurarme de que estamos protegidos. No hay que ceder ante el miedo, y no debemos ceder ante su trampa. No es un momento para dudar de la UE", expresó.

Macron ha prometido recortar el impuesto corporativo gradualmente y los impuestos locales a la vivienda para la mayoría de los ciudadanos franceses. Ha ofrecido recortar el gasto público de 60.000 millones de euros (64.000 millones de dólares) al año, haciendo más eficiente al gobierno. Aunque se propone gastar 50.000 millones de euros durante cinco años para entrenamiento policial, energía, medio ambiente, transporte, salud y agricultura. Con el triunfo del social liberal Macron ganaron Francia y el mundo. ¡Viva La France!

5/09/2017

Los Diáconos en la Iglesia Católica

Adolfo Miranda Sáenz

Diáconos revestidos con alba y estola.
Los diáconos usan la estola cruzada,
a diferencia de los présbiteros
y obispos que la usan pendiendo
de ambos hombros.

Diáconos revestidos con la dalmacia,
diferente a la casulla que usan los
presbíteros y obispos
Aquí posan  diáconos en torno a su obispo
y portando el Evangelio.














En la Iglesia Católica tenemos siete sacramentos instituidos por Jesucristo. El Orden es el sacramento por el cual la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos mediante la ordenación de obispos (superiores), presbíteros (ancianos, en el sentido de autoridad) y diáconos (servidores), que encontramos en el Nuevo Testamento como aquellos que reciben del Señor la misión de guiar, acompañar y servir a los fieles con autoridad y amor de pastores. La ordenación es el acto sacramental  que a estos ministros les confiere un don del Espíritu Santo que los faculta para ejercer su ministerio.

Desde el principio encontramos en la Iglesia a los apóstoles ordenando obispos (que serían sus sucesores), presbíteros y diáconos según numerosos textos bíblicos. Recordemos al diácono San Esteban que fue el primer mártir, y al diácono San Felipe que predicaba sobre el Reino de Dios y sobre Jesucristo bautizando a nuevos cristianos. Los diáconos colaboran en el servicio social, en la caridad, en la proclamación del Evangelio, celebrando exequias, bautizando y representando a la Iglesia bendiciendo a los contrayentes del Sacramento del Matrimonio. Así fue hasta el siglo V en que la ordenación de diáconos se empezó a practicar solo como un paso previo a la ordenación presbiteral. En el Concilio de Trento (1545-1563) el diaconado permanente fue restablecido como era originalmente, aunque no se llevó a la práctica. El Concilio Vaticano II (1962-1965) determinó la ordenación de diáconos como grado propio y permanente de la Jerarquía, conferido a varones idóneos célibes, y también a varones casados de edad madura.

La Santa Sede ha dado razones para ordenar diáconos permanentes. La Congregación para la Educación Católica y la Congregación para el Clero, en la Introducción a la "Declaración Conjunta sobre Normas Básicas de la Formación de los Diáconos Permanentes y del Directorio para el Ministerio y la Vida de los Diáconos Permanentes" expresan la necesidad de éstos, lo que se resume así: 
a) enriquecer a la Iglesia con las funciones del diácono que de otro modo, en muchos lugares, difícilmente pueden ser llevadas a cabo; b) reforzar con la gracia del Sacramento del Orden a aquellos que ya ejercen de hecho funciones diaconales; c) aportar ministros sagrados donde hay escasez de clero. El diaconado permanente no pretende de ningún modo comprometer el significado, la función y el florecimiento del sacerdocio ministerial de los presbíteros, por ser insustituible. La ordenación del diácono es para realizar un servicio, no para ejercer el sacerdocio ministerial. La Iglesia ha determinado que las Conferencias Episcopales son las que instituyan el diaconado permanente y sus normas particulares, pero es cada obispo quien determina la necesidad de ordenar diáconos permanentes en su diócesis. En Nicaragua se estableció que pueden ser ordenados diáconos los varones casados con al menos 35 años de edad y 5 años de matrimonio, que sean idóneos y auto sostenibles económicamente. Los obispos de León y Bluefields ordenan normalmente diáconos permanentes. En mi opinión, muy personal, como laico católico pienso que quizá ordenar o no diáconos permanentes pueda ser un tema de análisis y reflexión dentro del proceso del Sínodo en marcha en nuestra Arquidiócesis de Managua, que es un proceso en el cual se consultan las opiniones de los fieles y del clero sobre la marcha y proyecciones futuras de la Iglesia que peregrina en esta porción de la Tierra, para dar elementos de juicio a nuestro arzobispo, quien tiene la potestad de decisión final. Pienso que es posible que el diaconado sea útil, o a lo mejor necesario, pues hay un sacerdote por cada 12 mil habitantes y hemos bajado del 90% a menos del 50% de católicos. Sin embargo es potestad del Señor Arzobispo discernir la conveniencia de suscitar o no la reflexión sobre este tema en particular, y en última instancia decidir lo más conveniente sobre el diaconado permanente en nuestra arquidiócesis. 

Algunos expresan ciertas reservas por temer el peligro de un mal testimonio de vida en que pudiera caer un diácono casado; pero, en mi humilde opinión, realmente todo ser humano puede fallar y dar mal testimonio, sea laico, religioso, diácono, presbítero, soltero, célibe o casado. Pienso yo que el riesgo es igual en todos los casos. Algunos aducen que ya existen laicos comprometidos que son servidores en atenciones de caridad, otros predican, son Delegados de la Palabra o Ministros Extraordinarios de la Comunión, por lo que no se necesitaría ordenar diáconos; pero la Santa Sede, en el documento antes citado, justifica el diaconado precisamente en estos casos, considerando necesario reforzar esos ministerios con la gracia sacramental que les otorgue una unción y una capacidad especial a quienes realizan esos servicios y quieran y puedan optar al diaconado permanente; es parte fundamental de nuestra doctrina católica que ninguna bendición puede sustituir el poder divino de un sacramento. El diaconado permanente, han subrayado en diversas intervenciones los tres últimos papas San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, es una riqueza de nuestra Iglesia que debe ser más aprovechada.

Aunque este servidor ha sido bendecido para servir en la Iglesia con algunos ministerios y responsabilidades, aspiré hace varios años al diaconado permanente considerando que recibiendo el sacramento del orden recibiría una gracia sacramental invaluable que haría más eficiente los servicios que con amor a Cristo y la Iglesia sigo ejerciendo, además de que podría ser más útil sirviendo también en otras áreas. Hoy considero que mi edad y salud no me permitirían contraer el compromiso que podía asumir años atrás. Aunque hay muchos hermanos que serían excelentes candidatos al diaconado permanente. Pero, como digo, esta es solo una humilde opinión de un laico católico que ama y quiere servir a la Iglesia, expresada con buena voluntad y respeto, reconociendo de antemano que yo puedo estar equivocado. 

5/03/2017

Las rosas tienen espinas

Adolfo Miranda Sáenz



A veces nos fijamos solo en las cosas tristes y dolorosas que tiene la vida y quizá por costumbre y rutina no apreciamos los inmensos tesoros que tenemos. No son las  fortunas materiales, el dinero, sino aquellas cosas cuyo valor no puede pagarse con ninguna fortuna por grande que sea. Estamos acostumbrados a vivir y por eso a veces no apreciamos el inmenso tesoro que es la vida misma. ¿Cuántos reos condenados a muerte luchan hasta el último segundo para conmutar su pena por una cadena perpetua? ¡Prefieren pasar toda la vida en prisión con tal de vivir! Muchos enfermos terminales estarían dispuestos a pagar mucho por un año o unos meses más de vida. Un padre o una madre estarían dispuestos a dar su propia vida para salvar la de un hijo. ¿Cuánto vale la vida? ¡No tiene precio! Por eso, apreciemos tener el tesoro de vivir y apreciemos la vida de nuestros seres queridos. La vida es bella aún con sus problemas y por eso nadie en sus cabales quiere morir, ni siquiera aquellos que creemos en una vida mejor después de ésta, como quien no desea abandonar la comodidad de su sillón viendo su programa favorito aunque lo espere un delicioso banquete.

Si tenemos ojos para ver, oídos para escuchar, piernas para andar, manos para tocar, olfato para oler y boca para gustar, pensemos en lo dichosos que somos pues muchos carecen de algunos de estos sentidos. Pensemos en la belleza de los paisajes, la belleza del ser humano, del sol, la luna y las estrellas, de todo cuanto disfrutamos con nuestra vista. Pensemos en la maravillosa música que podemos escuchar, en la voz de nuestros familiares y amigos, en los sonidos del campo, el rumor del oleaje del mar y del transitar de los ríos. Pensemos en el perfume de las flores, en el olor de los alimentos y el sabor de las comidas que podemos gustar. Pensemos en la facultad de caminar y en las caricias que podemos dar con nuestras manos. ¡Cuántos tesoros maravillosos tenemos para disfrutar con nuestros sentidos! Pero por costumbre y rutina a veces no caemos en la cuenta de estas maravillas.

¿Y qué decir del amor? El amor de un padre o una madre es invaluable. El amor de los hijos, nietos, hermanos. El abrazo inocente de los niños. Sus sonrisas. Un buen esposo o una buena esposa a nuestro lado. El placer sexual. Tener amigos que nos aprecian. ¡Son tesoros inmensos! ¿Y el valor de las cosas sencillas, de las cosas simples de la vida? Disfrutar de un café con nuestra familia en un hogar donde reine la  paz. Tomar un refresco bien helado en un caluroso día al hacer una pausa en nuestro trajín diario. Contemplar la puesta del sol junto a la persona amada. Dormir plácidamente con la conciencia tranquila por el deber cumplido y el bien realizado. Un momento de intimidad con Dios en el silencio de una oración. ¡No tienen precio!

Es verdad. La vida nos trae a veces tristezas y dolor, así como las rosas tienen espinas. Las rosas por tener espinas no pierden su fragancia, su color, su hermosura. Tampoco la vida deja de ser bella a pesar de los momentos tristes o dolorosos. Todos pasamos por problemas, preocupaciones, decepciones, enfermedades, dolor, tristeza. Pero finalmente todo pasa. Siempre pasa. La vida sigue y no por tener espinas deja de ser linda. El dinero es útil, pero no importa no tener mucho, la felicidad no se compra con dinero pues los mejores tesoros que tenemos valen más que todo el oro del mundo. Valen muchísimo. Son demasiado caros. ¡Pero Dios nos los da gratis! ¿Se lo agradecemos? 

4/18/2017

¡Como si viera al diablo!

Adolfo Miranda Sáenz


Quedé en tomarnos un cafecito en un centro comercial de Managua con un amigo que tenía años de vivir en EE.UU. y vino para visitar a su familia. Llegó al café  acompañado de un pariente más o menos de nuestra edad. Como siempre sucede entre los nicas mayores de 50 años, el tema político salió en la plática. El familiar de mi amigo empezó a hablar de lo feliz que estaba por la presidencia de Trump y su alivio porque si en vez de la Hillary el candidato demócrata hubiera sido Sanders habrían perdido los republicanos. Sin intención de polemizar y como una  expresión que me salió espontánea y medio distraído dije: “Sanders hubiera sido un gran presidente”. Aquel señor me miró como si viera al diablo, horrorizado, se puso colorado y replicó airado: “¡Sanders es de izquierda!” No pude dejar de aclarar, aunque muy a mi pesar pues no quería entrar en discusión: “Yo también soy de izquierda y no veo nada malo en eso…” El hombre visiblemente disgustado se dirigió a mi amigo: “¡Oíme, este tipo es izquierdista, un comunista sandinista!”

Se levantó con intenciones de irse aunque mi amigo logró calmarlo y que se sentara de nuevo, mientras yo trataba de explicarle: “No soy comunista ni sandinista, pero soy de izquierda; soy liberal de izquierda igual que Sanders … social liberal…” Me interrumpió: “¡Sí, como el negro Obama!” Yo agregué: “Exacto, como Obama, y como lo fueron también los grandes presidentes Bill Clinton, Johnson, Kennedy y Franklin Roosevelt, liberales de izquierda o social liberales. Usted confunde –agregué- toda izquierda con comunismo y eso no es correcto.” Entonces escuché algo verdaderamente irracional: “Todos son lo mismo; los izquierdistas se disfrazan de mansos corderitos llamándose socialistas, social demócratas; en Estados Unidos los conocemos como liberales, pero todos son comunistas.” Le pedí a Dios paciencia ante semejante estupidez.

El hombre continuó: “Ahhh, si yo lo conozco… si desde que lo vi lo reconocí… usted es uno que escribe hablando maravillas de Nicaragua como si aquí estuvieran en el paraíso…” A lo cual respondí: “Pues como buen nicaragüense siempre hablo bien de Nicaragua.” Entonces dijo: “Pero si no fuera sandinista usted no diría nada favorable para el gobierno sandinista.” Quise aclararle: “Depende; si se trata del desarrollo de la economía, del turismo, las inversiones o la infraestructura del país, yo seguiré diciendo que eso va bien porque así es; y sobre nuestra democracia he sido y seguiré siendo crítico pues todos queremos una mejor democracia, y estoy a favor del diálogo y los acuerdos entre el gobierno y la OEA para avanzar en eso.” Entonces me espetó: “No me venga con cuentos…  ¡El que diga cosas buenas de Nicaragua favorece a los sandinistas, es sandinista o es un tonto que no ayuda a acabar con ellos! ¡Quien no le vuela merengue a los sandinistas no ayuda a acabar con ellos!”

No quería continuar discutiendo con un fanático envenenado, pero tuve que decirle: “¡Yo no quiero acabar con nadie, señor! No soy sandinista, soy liberal de izquierda como todo verdadero liberal, y quisiera un gobierno liberal y a los sandinistas en la oposición; pero no quiero acabar con ellos. Tengo familiares y amigos sandinistas a quienes aprecio. En política existen adversarios, no enemigos. ¡Aquí no estamos en guerra, señor! ¡Desde 1990 se acabó la guerra! La mayoría en Nicaragua no queremos más odio ni guerras. Los que piensan como usted son muy pocos, cada vez menos. Así que mejor dejemos esta conversación… ¡y que Dios lo perdone por tener tanta furia…  tanto odio!”

Él siguió hablando, pero yo me levanté y di la vuelta sin escucharlo, pensando en lo triste que es la vida para quien tiene tanto odio en su corazón.

4/11/2017

¿Cumplirá el Gobierno de Nicaragua con la OEA?

Adolfo Miranda Sáenz



Como he dicho antes, es evidente que Nicaragua progresa económicamente, aunque siempre las cosas pueden mejorarse. Todavía tenemos un alto índice de desempleo y pobreza y es necesario mejorar las estructuras económicas, sociales y políticas, pero objetivamente no podemos negar que hay progreso. Para tener el actual nivel de progreso económico ha sido muy útil el diálogo y la concertación entre el Gobierno y el sector empresarial, pero sobre todo ha sido posible gracias a la valiosa tranquilidad y estabilidad de la cual gozamos en nuestro país.

Es muy importante conservar la estabilidad pues si la perdemos “todos podríamos perderlo todo”. Una desestabilización puede empezar con tumultos y llevar hasta una guerra. Para garantizar la estabilidad Nicaragua necesita fortalecer la institucionalidad, lograr un sólido Estado de Derecho donde las leyes se cumplan siempre, mejorar la democracia y realizar elecciones que nadie pueda cuestionar. Esto es algo en que todos los nicaragüenses deberíamos coincidir; y para poder coincidir y sumar esfuerzos en la misma dirección yo diría que empecemos por hablar el mismo lenguaje. Decir que “queremos una mejor democracia” sería algo en que todos podemos coincidir y abarcaría todo lo demás. ¿Habrá alguien que diga estar en contra de “querer una mejor democracia”? Creo que no. Entonces, opositores y sandinistas procuremos todos “una mejor democracia”. Porque la democracia es necesaria, nunca perfecta y siempre puede ser mejorada. Y allí entra la OEA a jugar un importante papel mediante los acuerdos suscritos con el Gobierno.

Los acuerdos entre el Gobierno y la OEA no son perfectos pero nos dan la oportunidad de “mejorar la democracia” de forma que al final todos quedemos satisfechos cumpliéndose con los puntos de la Carta Democrática, como ha dicho el Secretario General Luis Almagro. Eso nos garantizará la estabilidad social y continuar progresando económicamente para el bienestar, la paz y la felicidad de todos. La pregunta es, ¿cumplirá el Gobierno?

 Yo creo que sí. Es un proceso en etapas, pero incluye las próximas elecciones municipales y las nacionales de 2021 con resultados que deben ser incuestionables. ¿Será así? En primer lugar Daniel Ortega y su partido saben que tienen un respaldo popular grande y creo que pondrían en juego la posibilidad de perder electoralmente, teniendo más probabilidades de ganar. Pero –en el peor de los casos para ellos- saben que si perdieran quedarían como una oposición fuerte y respetada, y no estaría en peligro su integridad personal ni sus bienes. Además, las fuerzas armadas (policía y ejército) no participarían de ninguna “pasada de cuentas”. También saben que –en caso de perder- no entregar el Gobierno traería una desestabilización en la que el país podría ir al caos, lo cual no le conviene a nadie. En cambio, entregando el Gobierno solo perderían eso, la administración pública, aunque compartirían parte de su conducción como  principal partido opositor. Ya fueron oposición antes  durante tres gobiernos y no les fue mal.

Para ganarles cualquier elección a los sandinistas se tiene que garantizar paz y estabilidad; quien tenga intenciones de “pasar cuentas” no ganaría nunca. El pueblo no quiere más confrontaciones. Los sandinistas lo saben. En nuestra historia conservadores, liberales, somocistas, sandinistas, contras… todos se “pasaron las cuentas” y el país por eso ha sufrido tantas guerras. La mayoría no votaría por un partido que no garantice paz y estabilidad para todos con una convivencia tranquila entre liberales, sandinistas y demás ciudadanos.

Los sandinistas seguramente ya han analizado todos los escenarios y creo que van a cumplir los acuerdos con la OEA, lo cual de paso –aunque no sea lo que más importe- neutralizaría cualquier Nica Act. Se da una gran oportunidad para todos los partidos, pero hasta ahora solo veo al PLC aprovecharla inteligentemente fortaleciendo su organización y nominando desde ya sus candidatos a alcaldes y concejales en todo el país.

4/05/2017

Se nota el progreso económico

Adolfo Miranda Sáenz

Numerosos edificios se construyen en Managua

Hay cosas que uno no puede negar porque están a la vista y todo el mundo las puede ver. Objetivamente tengo que reconocer que el progreso económico de Nicaragua es evidente. Eso a todo nicaragüense debería alegrarlo independientemente de las opciones políticas de cada cual. El Banco Mundial y el FMI le dan buenos números a nuestro país que crece económicamente en su agricultura, ganadería, diversas industrias, turismo, exportaciones, inversión nacional y extranjera, infraestructura, etc., con un crecimiento anual sostenido entre 4 y 5%, teniendo el tercer puesto de mayor crecimiento económico anual en toda América solo superado por Panamá y República Dominicana.

Pero independientemente de los números el progreso se nota con solo salir a la calle y ver los nuevos edificios que se levantan: centros comerciales, financieros, edificios de oficinas, de apartamentos, nuevas urbanizaciones con casas que van desde viviendas populares de 20 mil dólares hasta mansiones de medio millón de dólares para arriba. Personalmente logré contar hasta 96 nuevas urbanizaciones iniciadas en el último año, sin contar un buen número de edificios de apartamentos. Se proyecta vender unos 25 mil autos nuevos en 2017. Managua tiene un vehículo por cada cuatro habitantes, entre autos y motos. Los restaurantes de todos los niveles y calidad, desde los más lujosos hasta los más populares se mantienen llenos. Lo importante es que cada vez más gente tiene dinero para comprar casas, vehículos, ir a restaurantes, comprar en centros comerciales, etc., y por lo que observo la gran mayoría son personas de clase media, lo cual es un buen signo para la economía de cualquier país.

Se ha construido en Managua un hermoso malecón, se están inaugurando varios parques para diferentes diversiones como el parque de juegos infantiles y el parque acuático, nuevos estadios y otras atracciones. Para descongestionar el tráfico de Managua ya se
El paso a desnivel de Las Piedrecitas está próximo a
terminarse y ya están presupuestados cuatro más
presupuestaron cinco nuevos pasos a desnivel, dos nuevas pistas de circunvalación y más ampliaciones de calles y avenidas. En otras ciudades igualmente se nota el progreso; por ejemplo, en Granada y León aumentan los turistas y los hoteles tienen gran demanda, mientras Estelí se transforma con un crecimiento comercial extraordinario, restaurantes, hoteles, centros comerciales, y San Juan del Sur se ha convertido en un balneario de categoría y atractivo internacional. Y así por todas partes. Las carreteras están excelentes y hay nuevas para la Costa Atlántica y otros sitios antes aislados. El progreso está frente a nuestros ojos y no lo podemos negar.

Como nicaragüense me alegra ver que mis compatriotas adquieran empleos; obreros que hoy están construyendo diferentes obras y tienen cómo llevar dinero a sus familias para comprar alimentos, ropa, calzado, etc. Me alegra ver los nuevos edificios ya construidos y operando en los que hermanos nicaragüenses, profesionales, comerciantes y empleados trabajan en oficinas, almacenes y otros negocios, y tienen ingresos para sustento de su familia. Es decir, hay cada vez más dinero circulando. Aunque el progreso todavía no llega a todos y aún tenemos un alto índice de pobreza. Ciertamente Nicaragua sigue siendo un país empobrecido, pero avanza, y la diferencia se nota. Algunos economistas me explican que para hacer que la riqueza llegue a todos primero hay que crearla,  y que en esa etapa está el país. Seguramente ya empezó a bajar la pobreza al crearse nuevas fuentes de trabajo, pero no hay que descuidar el pago de salarios justos y que todos se beneficien del seguro social, que por cierto he comprobado que funciona bastante bien en cuanto a la atención de la salud y las pensiones, aunque -por supuesto- no sea perfecto y tenga algunas fallas. 

Este progreso se logra en un ambiente de paz y estabilidad. Qué bueno que existe una concertación entre el gobierno y los empresarios que también favorece el desarrollo económico. Aunque hay problemas que superar en instituciones que en vez de ayudar perjudican la economía, sobre todo la Dirección General de Ingresos, DGI; la Dirección General de Aduanas, DGA; y las concesionarias privadas  distribuidoras de energía eléctrica DISNORTE y DISSUR. En esas instituciones se dan malas actuaciones a veces por burocracia o negligencia, y a veces por arbitrariedad o abusos, perjudicando a personas y empresas honestas y a la economía del país. Hay en Nicaragua ciertos niveles de corrupción que deben corregirse.

Especialmente debemos cuidar nuestra valiosa estabilidad la cual está vinculada con la necesidad de mejorar la democracia en todo sentido, incluyendo  los procesos electorales; pero no solo los procesos electorales, sino mejorar todo el sistema de institucionalidad democrática. Por eso celebro los acuerdos con la OEA esperando que el gobierno los cumpla para bien de todos, y por otra parte que cesen las voces extremistas que por intereses políticos procuran la desestabilización del país. Las voces de aquellos a quienes les molesta el progreso económico de nuestro país y niegan lo que está a la vista por puros sentimientos partidistas, porque ellos o sus opciones políticas no son los que están gobernando y quisieran que todo lo dicho aquí no fuera cierto y que nada bueno pasara en Nicaragua.

3/28/2017

Cómo acabar con el terrorismo

Adolfo Miranda Sáenz


El terrorismo es el uso del terror mediante la violencia como táctica para lograr ciertos objetivos. Grupos terroristas como Al Qaeda, ISIS o Hamás afligen a buena parte de la humanidad. ¿Cómo acabar con ellos? La respuesta es sencilla: acabando con la causa que los origina.  El terrorismo es una forma de lucha absolutamente repudiable que nunca se justifica; pero todo grupo terrorista tiene una causa, persigue un objetivo que no siempre es malo. Lo condenable no siempre es la causa que defienden sino el método utilizado. Han desaparecido grupos terroristas que por mucho tiempo estuvieron activos. ¿Cómo desaparecieron? Eliminando la causa que los originó. No es que el terrorismo haya vencido, sino que otros lucharon por la misma causa con métodos civilizados y pacíficos, y ellos –no los terroristas- lograron sus objetivos. Veamos algunos ejemplos:

El Ejército Republicano Irlandés (Irish Republican Army, IRA) fue un grupo terrorista originado por el avasallamiento de los ingleses protestantes sobre los irlandeses católicos que vieron Irlanda dividida en dos: Irlanda del Norte, obligada a ser parte del Reino Unido en condiciones de sometimiento a los ingleses, y la República de Irlanda, independiente y soberana. En 1988, con la mediación de Bill Clinton, los primeros ministros Tony Blair del Reino Unido, Berthie Aherm de la República de Irlanda, y los líderes de las principales fuerzas políticas de Irlanda del Norte firmaron el “Acuerdo de Viernes Santo” en que se concedieron a los irlandeses del Norte importantes logros sobre su autonomía, gobierno y la forma de relacionarse con el Reino Unido, del que quedaron formando parte voluntariamente. Al desaparecer las causas del descontento irlandés desapareció el IRA.  

El movimiento llamado País Vasco y Libertad (Euskadi Ta Askatasuna, ETA) fue un grupo terrorista originado durante la dictadura franquista por la represión, falta de democracia, de libertad y de reconocimiento de los vascos cómo una nación con su propia identidad, idioma, cultura y derechos autonómicos. Con la llegada de la democracia en España se reconocieron las diferentes nacionalidades y autonomías y se dio un proceso de negociación con los líderes de partidos políticos vascos que por la vía cívica y pacífica luchaban por el derecho a su autonomía. En 2011, tras las negociaciones que culminaron con satisfactorios acuerdos para los vascos, terminó el terrorismo de ETA.

En el origen de Hamás está la creación del Estado de Israel en territorio palestino, como un enclave en medio del milenario territorio árabe y musulmán. Aunque Israel tiene derecho a existir, también Palestina, hoy reducida y avasallada por Israel que continúa quitándole territorio. En 1993 Isaac Rabin (Israel) y Yasser Arafat (Palestina), con la mediación de Bill Clinton, lograron un acuerdo de paz reconociendo dos Estados independientes y soberanos conviviendo pacíficamente. Pero los extremistas judíos asesinaron a Rabín y aceptan solamente un Estado Palestino sometido militarmente a Israel. Si se cumplieran los acuerdos de paz, dejaría de existir Hamás.

Al Qaeda fue creada por Reagan para luchar contra los soviéticos en Afganistán y después se volvieron contra sus creadores, volaron las Torres Gemelas y dieron origen a ISIS. Con la invasión de Bush a Irak eliminando al régimen de Sadam Husein (feroz e implacable enemigo de ISIS que los tenía reprimidos), ISIS salió fortalecida al desaparecer su “muro de contención”. Aunque proclaman que su fin es crear un Estado Islámico y “conquistar el mundo”, ellos realmente se fortalecen alimentándose del odio contra EE.UU. y sus aliados creado por las intervenciones e invasiones militares contra países musulmanes. Si EE.UU. cambiara su política hacia esos países y presionara a Israel a cumplir el acuerdo de paz de 1993, se acabarían Al Qaeda e ISIS porque no encontrarían jóvenes islámicos motivados con resentimientos para reclutarlos como terroristas. 

El terrorismo no se puede exterminar combatiéndolo como a un ejército enemigo al que se tiene ubicado territorialmente, que se sabe dónde están sus tropas, sus bases militares, sus centros de operaciones. El terrorismo opera en la sombra, oculto y está por todas partes. Ellos no se identifican, se camuflan entre los demás. Se pueden localizar líderes y centros de operaciones y aniquilarlos, pero surgen otros en otra parte. Aunque sus métodos sean criminales y abominables ellos están convencidos de su causa y por cada terrorista muerto surgen dos que pueden ser sus hijos, padres, hermanos, amigos o parientes, que se llenan del mismo odio que los impulsa, clamando venganza por las muertes de los demás, odio que se alimenta y crece debido también a medidas ofensivas o discriminatorias. Por eso digo: solamente eliminando lo que genera el odio se puede acabar con el terrorismo. Es verdad que ISIS tiene territorios ocupados en Irak y Siria y se pueden detectar concentración de tropas, pero atacarlos para acabar con ellos militarmente no es la manera de acabar con ISIS. Allí no están todos sus fanáticos terroristas y esos ataques tendrían un alto costo en muertes de inocentes, lo cual siempre crea resentimientos, odio. 

Son decisiones políticas inteligentes y no acciones militares las necesarias para terminar con Al Qaeda e ISIS. No se puede negociar con los terroristas porque son criminales y fanáticos. Pero se puede lograr la paz en el Medio Oriente cumpliendo los acuerdos de 1993 y mediante negociaciones con los líderes políticos que gobiernan los países de aquella región, para que los EE.UU. y sus aliados retiren su presencia militar y dejen de involucrarse en los conflictos entre ellos apoyando a uno u otro bando. Entre musulmanes sunitas y chiitas, árabes, persas, turcos, kurdos, etc., tienen sus conflictos y rivalidades que llevan siglos. ¡Que los resuelvan ellos mismos! Ellos también tienen su modo de gobernarse y de hacer política que no tiene por qué ser una copia del sistema de EE.UU. o Inglaterra. ¿Por qué imponer formas de gobierno a otros pueblos? No tiene que "abandonarse" a Israel pues con los acuerdos de 1993 se garantiza su seguridad y la paz en toda la zona garantizando también un Estado Palestino libre, soberano e independiente. ¡Fin del problema para el resto del mundo! Bueno, las cosas no son tan simples, por supuesto. Ni es asunto de un día para otro. Este es solo un breve artículo de opinión. ¡Pero esa es la ruta a seguir! ¡Y es la única ruta efectiva!

3/14/2017

Mal consejo a Trump

Adolfo Miranda Sáenz



El periodista Carlos Alberto Montaner -uno de los pocos intelectuales liberales que no han evolucionado hacia el social liberalismo moderno, quedándose con el liberalismo individualista del siglo XVIII que hoy más bien es la ideología de los conservadores- hace un análisis de los errores de Trump que –afirma- pueden acabar con la hegemonía mundial de EE.UU. A mí me preocupan más los “horrores” de Trump que la pérdida de hegemonía de EE.UU., pero analicemos lo que dice Montaner: “El problema de fondo es que Trump cree que EE.UU. es una nación como cualquier otra… …No se da cuenta que EE.UU. es una entidad diferente, modelo y motor del resto de una buena parte del planeta, como en el pasado remoto lo fueron Persia, Grecia y Roma… …A España le tocó ese papel rector en el siglo XVI, y luego fueron Francia e Inglaterra, hasta que EE.UU. se convirtiera en la fuerza dominante y cabeza del mundo libre desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.”

O sea, que Montaner exalta al imperialismo estadounidense de nefastas y horribles consecuencias para el mundo moderno (como también fue nefasto el imperialismo soviético a Dios gracias extinto) y exhorta a Trump que lo mantenga, como heredero de los imperios persa, griego y romano que humillaron, sojuzgaron y expoliaron con sus tributos al mundo de la antigüedad, y como las potencias surgidas desde el descubrimiento de América. Como la España del siglo XVI de Felipe II que se pavoneaba diciendo: "En mis dominios nunca se pone el sol". La España que explotaba el Norte de África y esclavizaba mediante la figura de “encomiendas” a millones de indígenas de América en una conquista cruel y saqueadora de tantas riquezas.

Como la Francia de los siglos XVII y XVIII de Luis XIII y Luis XIV, el que petulantemente se hacía llamar el “Rey Sol”; con los temidos primeros ministros Richelieu y Mazzarino cuya falta de escrúpulos superaron los consejos de Maquiavelo. El Reino de Francia que “cazaba negros” en Senegal y Costa de Marfil y bajo cuya égida millones de esclavos africanos fueron vendidos como animales y llevados a América del Sur, el Caribe y América del Norte para trabajar en las plantaciones de las colonias españolas, portuguesas, inglesas y francesas. La Francia que sojuzgó y se enriqueció explotando a Argelia, Marruecos, Túnez, Somalia, Camerún, Mauritania, Senegal, Guinea, Costa de Marfil, Níger, Alto Volta, Malí, Gabón, Congo, Chad, Siria, Líbano, Vietnam, Laos, Camboya, Haití, Guayana Francesa y otras colonias.

Como la Inglaterra que engendró al Imperio Británico cuyo mayor poderío y explotación se dio con la reina Victoria en el siglo XIX, cuando una cuarta parte de la población mundial eran sus vasallos y poseía una quinta parte de las tierras del planeta. La Inglaterra que clavó sus garras con voracidad en los corazones de los cinco continentes y luego entregó el mando imperial a su hijo rebelde -entonces ya reconciliado y amado- los EE.UU., al finalizar la Segunda Guerra Mundial cuando Europa quedó devastada por las batallas y bombardeos, incluyendo tanto a los países derrotados como a los vencedores; mientras en los EE.UU. no se disparó un solo tiro quedando todo intacto y su economía entonces floreció fabricando y vendiendo de todo para la reconstrucción de la desolada Europa de posguerra. 

Según el informe RL30172 del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos el imperio estadounidense ha invadido o intervenido militarmente en 70 países diferentes en el mundo, hasta hoy. Ha derrocado gobiernos, asesinado líderes, impuesto gobernantes y sometido a las naciones según sus intereses. Los últimos gobiernos demócratas –con sensatez- venían cambiando esa política gradualmente. Pero Trump, que corrió en la boleta republicana, ahora es aconsejado por Montaner para hacer resurgir lo peor de la política imperialista que al noble pueblo estadounidense, bueno y pacífico por naturaleza, le ha traído el odio de los pueblos invadidos o atacados, le ha costado pagar con las vidas de muchísimos muchachos, jovencitos valiosos alistados en sus fuerzas armadas, y ahora serviría solamente para engendrar –innecesariamente- más terrorismo contra EE.UU. que ya ha perdido mucho con ese terrible flagelo.

El consejo de Carlos Alberto Montaner a Trump eriza los pelos, es macabro y perverso, apela a los sentimientos más bajos de una minoría de estadounidenses emborrachados con sueños de grandeza y poder, drogados por un orgullo equivocado y delirando por una hegemonía chabacana sin sentido ni necesidad que va en la dirección contraria a la convivencia pacífica entre las naciones del mundo y la vida pacífica, segura y tranquila que merecen disfrutar todos los que viven en ese grande, bello y estupendo país que merece ser respetado y querido por todo el mundo, y no temido ni odiado como imperio... como siempre en todos los tiempos han sido odiados todos, absolutamente todos los imperios de la historia, que luego terminaron derrumbándose, sin excepción alguna. Los EE.UU. deben ser un país grande, rico, fuerte, admirado, que con su grandeza conviva en paz, comercie en paz, negocie en paz; no un imperio que se imponga por la fuerza de las armas, o sea la fuerza bruta con que se impusieron en sus tiempos Persia, Grecia, Roma, España, Francia o Inglaterra. La humanidad ha evolucionado y se viven otros tiempos. La Guerra Fría terminó y el mundo de hoy desea vivir en paz. ¡No, señor Montaner! ¡Lo que usted aconseja al presidente Trump solo llevaría al pueblo de Estados Unidos a vivir con más miedo al terrorismo y gastar más dinero en armas que en atender el bienestar de su gente!

2/28/2017

Si África es rica, ¿por qué los africanos son pobres?

Adolfo Miranda Sáenz



África es un continente rico, pero no lo son los africanos. Níger es un país rico en uranio (el combustible de las centrales nucleares), la República Democrática del Congo lo es en casiterita (de la que se extrae el estaño), en coltán (usado en electrónica), en oro, cobre y diamantes, al igual que lo son la República Centroafricana, Chad y Sierra Leona. Estos países son ricos en recursos pero son los menos desarrollados y con más pobreza. África tiene a 38 de los 50 países menos desarrollados del mundo. La mayoría son ricos, pero sus riquezas no mejoran la vida de sus ciudadanos, no llegan hasta ellos, se las llevan las multinacionales explotadoras y -una menor parte- los gobiernos corruptos y “los señores de la guerra” que viven del saqueo.

Europa desde los tiempos del Imperio Romano ha explotado África. Su reparto moderno se dio en la Conferencia de Berlín (1885). Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, España, Italia y Portugal dibujaron las fronteras de los países africanos a su antojo con el objetivo de amasar para sus territorios el mayor número posible de bosques, ríos y yacimientos minerales. Francia se quedó con buena parte de la mitad Norte (Níger, Mali, Mauritania, Senegal) y con los primeros países que baña el Mediterráneo (Marruecos y Argelia). Gran Bretaña se quedó con Egipto y trazó una línea vertical hasta Sudáfrica. A un lado y a otro de esta línea, Alemania y Portugal establecieron sus colonias: Camerún, Ruanda y Namibia para los alemanes; Mozambique y Angola para los portugueses. Libia para Italia. Al Noroeste España. También se erigió la finca particular de Leopoldo II de Bélgica, el Congo Belga, donde 10 millones de africanos murieron extrayendo caucho y minerales para los belgas.

Después de la Segunda Guerra Mundial se inició la independencia de varios países africanos de sus metrópolis europeas –al menos en el papel-. La explotación inmisericorde de África continuó con el proceso privatizador, alegando que  los africanos no saben aprovechar sus recursos y tienen que dejar la explotación a los expertos: las grandes multinacionales de Europa y de Estados Unidos (cuyas grandes corporaciones no podían faltar). De esta forma los gobiernos de Zambia, Costa de Marfil, Ghana, República Democrática del Congo y muchísimos más, recibieron a los “inversionistas” extranjeros, y mientras con una mano les indicaban dónde se encontraban sus recursos, con la otra recogían la ridícula suma que las empresas europeas y estadounidenses decían que valían esos terrenos. No tenían cómo negociar: los precios de las materias primas habían bajado según la conveniencia de las potencias económicas y el FMI presionaba recordándoles que la privatización de sus recursos era condición indispensable para reducir su deuda externa… ¡con las grandes potencias económicas!

Un ejemplo de la explotación europea y estadounidense de África es la denuncia de Amnistía Internacional que revela las condiciones de trabajo de los mineros de la región de Katanga, al suroeste de la República Democrática del Congo: galerías de más de 100 metros de profundidad –prohibidas por el código minero congoleño–, sistemas de ventilación inexistentes o basados en bombas manuales para refrescar el aire, y falta de equipos adecuados: la roca se pica con martillo y cincel, con las manos desnudas, y se respira el polvo en suspensión de las galerías. La mayoría de los accidentes se producen por desprendimientos de tierra y rocas durante la estación lluviosa, que arrastran y sepultan vivos a los mineros, lo que, según la denuncia, rara vez se informa en la prensa internacional.

Al conocer este tipo de información no nos extraña que OXFAM haya revelado que ocho hombres multimillonarios posean la mitad de la riqueza del mundo y que según datos del PNUD el 10% de la población mundial tenga más riqueza que el otro 90%. No podemos dejar de comprender la migración de africanos a Europa y EE.UU. a los que según ACNUR se suman 5 millones de sirios, musulmanes y no musulmanes. Si Europa y los EE.UU. desean parar la migración masiva a sus países, que hagan cosas positivas como devolver a África y sus vecinos del Oriente Medio aunque sea una parte de lo que les han saqueado y paren ya de seguir saqueando, y en cambio realicen verdaderas inversiones abriendo fuentes de trabajo con remuneraciones justas; que cese la explotación de los recursos naturales que hacen compañías europeas y estadounidenses en los países pobres de todo el mundo, incluyendo el petróleo de Irak y Libia, y que dejen de enviar armas e intervenir militarmente en esos países. Que cese la explotación y las invasiones e intervenciones militares. ¿Todavía no saben que su intromisión donde nunca debieron entrometerse es el origen del terrorismo de Al Qaeda e ISIS? ¡El actual orden económico mundial no está bien! ¡Es injusto! No lo digo yo, lo dice el Papa Francisco. Y si no se hace justicia a los países pobres y explotados del mundo, ellos irán tomando la justicia por sus propias manos y nadie podrá detenerlos construyendo murallas en las fronteras ni poniendo barreras en el mar. ¡Se meterán por todas partes! Por cada uno que expulsen cinco más entrarán. La solución es la justicia, porque sin justicia no hay paz. ¡La justicia para todos los pueblos del mundo históricamente explotados, reprimidos y maltratados! ¿Cuándo aprenderán la lección?

2/21/2017

Mis respuestas

Adolfo Miranda Sáenz


El joven estudiante de periodismo Gustavo Alberto Ramírez Escorcia me hizo una entrevista motivado por algunos artículos de opinión donde expreso posiciones liberales de izquierda. La quiero compartir aquí porque me parecen interesantes las preguntas que formuló sobre conceptos políticos que frecuentemente se confunden.

PREGUNTA: ¿Qué es ser liberal?
RESPUESTA: Es promover ampliamente la libertad, la igualdad de derechos y oportunidades, y la fraternidad ejercida mediante la solidaridad social. El liberalismo defiende la separación e independencia de los Poderes del Estado, la democracia representativa y las elecciones libres.

P: ¿Qué es el social liberalismo?
R: Es la evolución del liberalismo clásico individualista al liberalismo social, solidario, de centro-izquierda, reconociendo que el Estado debe intervenir para moderar los excesos del capitalismo y regular lo que no puede hacer el mercado, como es procurar una vida digna para todos, pues las personas que carecen de lo básico no son verdaderamente libres ni tienen verdadera igualdad de oportunidades.

P: ¿Qué es la socialdemocracia?
R: Es una ideología política de izquierda moderada que sin pretender eliminar el capitalismo, la libre empresa y el mercado libre, los modera con políticas socialistas y democráticas que el Estado desarrolla para evitar excesos y promover el bienestar general.

P: ¿Qué diferencia hay entre social democracia y social liberalismo?
R: Muy poca. La social democracia surge como una evolución del marxismo y el social liberalismo como una evolución del capitalismo liberal. Ambos llegan a coincidir en un punto intermedio. Casi no hay diferencias entre partidos social liberales, social demócratas y socialistas como el Partido Socialista de Francia o el Partido Socialista Obrero Español, PSOE. Los social liberales optamos por un poco menos de intervención del Estado que los social demócratas y socialistas.

P: ¿Se puede ser de izquierda y conservador?
R: Los gobernantes comunistas ortodoxos de la ex URSS, antes del gran Mijaíl Gorbachov, eran de izquierda-conservadora. También hay temas concretos en que una persona de izquierda puede tener una opción conservadora. Por ejemplo, se puede ser de izquierda y no estar a favor del aborto voluntario.

P: ¿Es posible ser liberal en un país socialista?
R: Si entendemos por socialista un país con políticas social demócratas o social liberales, evidentemente sí. Pero si hablamos de países con regímenes marxistas clásicos o comunistas, los liberales sufriríamos represión.

P: ¿Los liberales tienen que ser ateos?
R: No. El liberalismo defiende la libertad religiosa junto a la separación de la Iglesia y el Estado.

P: ¿Qué es el liberalismo-conservador?
R: Quienes sostienen hoy el liberalismo político clásico –ya superado por el liberalismo social- son en realidad los conservadores, de derecha. Pero el liberalismo, además de ser una ideología política, es también una actitud ante la vida, y el conservatismo, que esencialmente es una actitud ante la vida, es contrario a la actitud liberal.

P: ¿En Nicaragua tiene futuro el social liberalismo?
R: En Nicaragua el liberalismo siempre ha sido social liberal, desde Máximo Jerez y José Santos Zelaya en el siglo XIX. Veamos algunos ejemplos: educación pública gratuita incluyendo la universidad; sistema universal de salud pública; y seguridad social con aportes solidarios. Hoy se siguen implementando. Lo que siempre quisiéramos es mayor eficiencia. A Bernie Sanders y otros demócratas en EE.UU. por proponer estas políticas social liberales les llaman “comunistas” algunos republicanos… ¡Increíble!

P: ¿Cuáles son las deficiencias del actual gobierno?
R: Principalmente están en lo institucional y electoral.

P: ¿Y sus aciertos?
R: En lo económico y social. 
  
P: ¿Tres puntos a favor y tres en contra de Donald Trump?
R: A favor solo veo uno: está contra la burocracia de Washington. Escogiendo tres en contra: 1) Es racista y xenófobo. 2) Ideológicamente fascista. 3) Ignora la geo-política mundial y la historia imprescindible para entenderla.

2/13/2017

Quitemos la piedra

Adolfo Miranda Sáenz


Cuando Lázaro murió y Jesús quiso resucitarlo pidió primero que quitaran la piedra que cerraba la sepultura, y cuando quitaron la piedra llamó a Lázaro a la vida. ¿Por qué Jesús, que era Dios Todopoderoso, el creador de todo el universo, pidió que la familia y amigos de Lázaro quitaran la piedra? Si tenía el poder de resucitar a Lázaro, ¿no tendría el poder de quitar la piedra Él mismo con solo desearlo? ¿Por qué no lo hizo? Cuando en las bodas de Canaán Jesús transformó el agua en vino pidió primero que llenaran con agua las tinajas vacías. ¿Por qué? ¿Acaso Él no podía poner vino en esas tinajas sin necesidad de que tuvieran agua? ¿Por qué pidió llenarlas de agua primero? En el Evangelio según San Juan se nos narra cómo para curar a un ciego Jesús hizo lodo con saliva y polvo, se lo untó en los ojos y lo envió a lavarse al estanque de Siloé. ¿Necesitaba hacer todo eso? ¿Por qué quiso que el ciego tuviera que ir a lavar el lodo de sus ojos? Podía hacerlo ver con solo una palabra o un pensamiento. ¿Por qué no lo hizo así? Hay otras narraciones en los Evangelios en que Jesús para hacer un milagro quiso que las personas hicieran algo. ¿Por qué?

Esto tiene una lección que Dios quiere darnos a todos. Nosotros no podemos resucitar a un muerto, pero sí podemos remover una piedra. No podemos convertir el agua en vino, pero podemos llenar las tinajas con agua. No podemos ver claramente nuestro camino, pero podemos lavar nuestros ojos. Si en la vida tenemos problemas y pedimos ayuda a Dios es muy posible que Él quiera que nosotros hagamos algo por nuestra cuenta, como remover algunas piedras. Si nuestra vida está vacía, triste, deprimida, o si a nuestro matrimonio, a nuestras relaciones familiares “se les acabó el vino”, Él puede llenarlo todo “del mejor de los vinos”, pero antes puede pedirnos que nosotros llenemos las tinajas del agua que puede estar a nuestro alcance en vez de esperar que Él lo haga todo. A veces queremos ver soluciones, queremos que Dios nos de ideas, que nos señale el camino a seguir. Pero Dios espera que primero nos lavemos el lodo de los ojos; el lodo de nuestros prejuicios, vanidad, soberbia, orgullo, respeto humano… de todo lo que nos impide ver el camino por el que Jesús nos quiere llevar.

Como nos dijo Jesús, en esta vida tendremos aflicciones. La felicidad completa solo la tendremos en la vida eterna después de esta vida pasajera. Por ahora tenemos que soportar vivir en un mundo trastornado por la maldad del pecado y donde buenos y malos sufrimos. Tenemos que convivir con problemas de salud, problemas económicos, conflictos familiares, decepciones, traiciones, injusticias, crímenes, guerras y con el peor enemigo: la muerte; la nuestra y la de nuestros seres queridos. Una muerte que sería definitiva si no fuera porque Dios quiso hacerse hombre y pagar Él en la Cruz por nuestras culpas devolviéndole a la humanidad la vida eterna de felicidad completa que siempre quiso para nosotros desde la eternidad y para la eternidad.

Pero mientras tanto, en este mundo de aflicciones también Dios nos da cosas lindas, momentos de inmensa dicha, detalles grandes y pequeños que podemos disfrutar. No todo es tristeza en esta vida donde también hay alegrías inmensas. Y en medio de las aflicciones Jesús no nos deja solos. Dios escucha nuestras oraciones y nos ayuda a resolver nuestros problemas o nos da sabiduría, fortaleza y paz para enfrentarlos y sobrellevarlos. Pero Jesús, para ayudarnos, espera que nosotros quitemos algunas piedras, que llenemos nuestras tinajas y lavemos el lodo de nuestros ojos.

2/01/2017

El libro del Cardenal Brenes

Adolfo Miranda Sáenz



Con el título “TÚ ME HAS ENVIADO” se ha publicado el libro de Su Eminencia Cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano, cuarto Arzobispo de Managua y segundo Cardenal de Nicaragua, en el cual nos habla sobre su vida, su pensamiento y su misión. Desde su nacimiento, su vida de niño, de joven, el desarrollo de su vocación, su paso por el seminario, sus recuerdos de México donde cursó estudios de filosofía y teología, y de Roma donde se especializó en teología dogmática.

Un libro lleno de anécdotas amenas contadas con tanta sencillez y naturalidad que el lector siente que está conversando con el Señor Cardenal quien expresa sus sentimientos y sus ideas dejando un testimonio para la historia. Leemos sus experiencias como sacerdote, párroco, Obispo Auxiliar de Managua, Obispo de Matagalpa, Arzobispo de Managua y Cardenal de la Iglesia, así como sus experiencias vividas con Su Santidad San Juan Pablo II, con el hoy Papa Emérito Benedicto XIV, y con el Papa Francisco a quien le une una fuerte amistad y especial cariño. No menos importante es la parte final en que se recoge la opinión que tienen sobre el Cardenal Brenes cada uno de los Señores Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, de algunos sacerdotes colaboradores del Señor Cardenal, laicos católicos, religiosos de vida consagrada y familiares.

He tenido el honor de ser un instrumento para llevar a las manos de miles de nicaragüenses y quién sabe de cuántos extranjeros, la vida, pensamiento y misión del Cardenal Brenes. Él me concedió –después de insistir por mucho tiempo- entrevistarlo para producir esta obra que ahora está a disposición de quien quiera conocer mejor al Cardenal. Fue una conversación amplia, de varias sesiones en las que hice todo tipo de preguntas a Su Eminencia. Sus respuestas son el contenido del libro que por eso es de él, no mío. Él es quien habla, responde, cuenta, aclara, profundiza, reflexiona y orienta en esta obra. El Señor Cardenal ha querido que su libro esté accesible para todos, especialmente para los fieles católicos de las parroquias de su arquidiócesis y de Nicaragua. Por eso su libro –que no tiene ningún fin comercial o lucrativo- se adquiere por apenas cien córdobas (unos tres dólares). Precio que apenas cubre el costo de un libro tan bien impreso de 18o páginas y más de 30 fotos a colores en papel de primera calidad. Puede adquirirse –entre otros sitios- en la librería de la Catedral de Managua y en la Curia Arzobispal (en las Sierritas). 

A medida que fui entrevistando al Cardenal Brenes fui viendo con más claridad por qué despierta tantas simpatías esta persona sabia y a la vez humilde, extraordinariamente bien preparada pero sencilla, muy importante y al mismo tiempo accesible, un intelectual bien instruido que sabe expresarse con palabras simples y claras. Confirmé su calidad de pastor que es también padre, hermano mayor y amigo. Una persona de actitudes y posiciones equilibradas, balanceadas, con la gran virtud de la prudencia; cualidades necesarias –quizá imprescindibles- para dirigir la Iglesia en su arquidiócesis y como figura principal de la Iglesia en Nicaragua, un país que no hace mucho vivió dos guerras civiles que causaron 65 mil muertos y 150 mil heridos y mutilados; un país –en algunos sectores políticamente polarizado- donde todavía hay personas que sienten heridas no sanadas totalmente; con una feligresía muy heterogénea formada por católicos con diferentes posiciones políticas, donde cada cual es generalmente muy apasionado en sus opciones partidistas. Mantener unido este rebaño –según mi apreciación- es el trabajo más difícil para este pastor, que lo logra con la prudencia y sabiduría que da el Espíritu Santo.